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Versiones taquigr√°ficas 2002

Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: vamos a votar en forma favorable el proyecto de ley en revisi√≥n por la sencilla raz√≥n de que recoge la mayor parte de las observaciones que a fines de enero hab√≠amos formulado ante la modificaci√≥n de la Ley de Quiebras.

Por lo tanto, el proyecto en consideración, de alguna manera, vuelve al buen sendero de una Ley de Quiebras que debe buscar el equilibrio entre los principios de conservación de la empresa, una adecuada regulación de la relación entre acreedores y deudores y el principio de la conservación del crédito, algo que también es absolutamente esencial.

La sanción de la Cámara de Diputados vuelve el período de exclusividad a términos razonables ya que era excesivo el plazo aprobado a fines de enero.

En lo que respecta al instituto de la fianza, también se lo vuelve a tratar adecuadamente, restituyendo el artículo 55 de la ley 24.522. También se acorta el plazo previsto en el artículo 10. En materia de medidas cautelares se recoge el texto que habíamos propuesto en este mismo recinto a fines de enero en el sentido de referirse a la suspensión exclusivamente de aquellas medidas que puedan importar un desapoderamiento de los bienes afectados por el deudor al proceso productivo.

Queremos tambi√©n se√Īalar que es importante que el proyecto en tratamiento tenga dictamen de la Comisi√≥n de Legislaci√≥n General, como lo tiene. La verdad es que las tres iniciativas que vamos a tratar hoy regulan las consecuencias de una devaluaci√≥n sin programa econ√≥mico, que es lo que nosotros precisamente no quer√≠amos. Pero las urgencias derivadas de esa medida que en su momento se tom√≥ no deben hacernos perder de vista que es importante que los temas se estudien y profundicen, y, en consecuencia, se legislen adecuadamente

(...)

Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: vamos a votar a favor de este proyecto que viene en revisi√≥n de la C√°mara de Diputados, aun cuando pensamos que tal vez hubiera sido conveniente extender la exenci√≥n del impuesto a la transferencia de los combustibles a la totalidad de las ventas de gas oil, de manera tal que tienda a favorecer no s√≥lo el caso de las importaciones, sino tambi√©n a todo el sector productivo. En ese sentido, cabe destacar que en el acuerdo que el gobierno ha firmado con el sector petrolero, el √°rea del transporte ha recibido una consideraci√≥n especial.

Tambi√©n hay que se√Īalar que en este momento el sector productivo est√° haciendo un gran esfuerzo, ya que se le aplican retenciones del 20 por ciento, debe pagar insumos en d√≥lares, el litro de gas oil ya cuesta un peso y las tasas de inter√©s ascienden a m√°s del ciento por ciento, en los pocos casos de cr√©dito disponible.

Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: junto con el senador Walter hemos presentado un proyecto de ley, por el cual se propicia la incorporaci√≥n en el C√≥digo Penal de la figura del vaciamiento de empresa. Esta iniciativa fue presentada el 2 de mayo y figura bajo el n√ļmero de expediente S. 643/02.

En consecuencia, solicito que se incorpore el citado proyecto al tratamiento sobre tablas peticionado y oportunamente fijaremos nuestra posición sobre el fondo de la cuestión.

(...)

Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: queremos ayudar al gobierno nacional a que pueda cerrar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que permita refinanciar la deuda que el pa√≠s mantiene con los organismos multilaterales de cr√©dito y evitar as√≠ que quede aislada del resto del mundo.

Se est√° al borde de la cesaci√≥n de pagos con los organismos multilaterales. La situaci√≥n es sumamente grave porque los vencimientos de este a√Īo ascienden a 9 mil millones de d√≥lares.

En el mes de enero, hubo un vencimiento con el Fondo Monetario Internacional de mil millones, pero haciendo uso de una opci√≥n que afortunadamente ten√≠a el pa√≠s, se logr√≥ pasar al a√Īo pr√≥ximo con un reajuste de la tasa de inter√©s.

En el mes de abril hubo un vencimiento de 700 millones de d√≥lares con el Banco Mundial, que a√ļn no fueron pagados, aunque estamos dentro de los treinta d√≠as requeridos para caer en mora.

De modo que la cesación de pagos es algo verdaderamente inminente si no se llega a un acuerdo. De ahí nuestra voluntad de ayudar a encontrar una solución razonable que, sin perjuicio de preservar la dignidad de la Nación, ayude a concertar un acuerdo que permita mantenernos conectados con el resto del mundo.

Pero queremos ser sumamente claros. Pedimos que se informe con precisión cuáles son las condiciones que impone el Fondo para lograr una refinanciación de los vencimientos, porque la información es bastante difusa. Muchas veces se tiene la impresión de que hay determinadas condiciones en la agenda de negociaciones y, cuando ellas se están por alcanzar, aparecen otras nuevas que provocan la dilación en el tiempo. Y la verdad es que, como decíamos recién, la situación es verdaderamente límite.

También queremos pedirle al Gobierno y a la bancada de la mayoría que se cumpla con las leyes que sanciona este Congreso. Se trata de leyes --con algunas de las cuales hemos discrepado, pero que en definitiva son ley de la Nación-- que hacen a cuestiones económicas que son muy sensibles en este momento tan delicado.

La ley 25.561 --por la que se delegan importantes facultades al Poder Ejecutivo nacional-- establece la conformación de una comisión bicameral que todavía no se ha constituido. En consecuencia, este Congreso no ha podido analizar el ejercicio concreto de esas facultades delegadas.

Y voy a dar un ejemplo. La resoluci√≥n 46 del Ministerio de Econom√≠a, de principios de febrero de este a√Īo, establece una reprogramaci√≥n de los dep√≥sitos --en pesos y d√≥lares-- en los bancos, la cual es de imposible cumplimiento. Se trata de una cuesti√≥n que deber√≠a haber sido analizada por el Congreso y puntualizada al Poder Ejecutivo.

Tampoco se cumple lo dispuesto por la Carta Orgánica del Banco Central aprobada por el Congreso. Su artículo 3 dispone que anualmente el Banco debe elaborar un programa monetario, y que trimestralmente debe ser informado al Congreso. No tenemos conocimiento de que ese informe se haya realizado.

Y si uno analiza las cifras disponibles se desprende que los bancos han sido asistidos a través de líneas de redescuentos con cinco mil millones de pesos. En el balance del Banco, en el primer trimestre, aparecen 700 millones en concepto de asistencia al Gobierno nacional, lo que da un total de 5.700 millones, cifra que excede a los 3.500 millones que están contemplados en el programa inicial.

Por lo tanto, hay que analizar esta situación; así como también hay que analizar que parte de esta emisión monetaria ha sido rescatada por el Banco Central a través de la venta de reservas, es decir, con parte de las escasas reservas que le quedan a la Argentina, que evidentemente tiene muy pocas posibilidades de conseguir divisas en el futuro inmediato.

Concretamente, el Banco Central ha efectuado ventas de reservas para rescatar emisión monetaria por un valor de 3.700 millones a diferentes tipos de cambio.

Estas son cosas que hay que analizar. Tiene que cumplirse con la Carta Org√°nica del Banco Central.

Adem√°s, recordemos que la ley de Presupuesto en su art√≠culo 9¬į establece que el Poder Ejecutivo tiene que remitir al Congreso un proyecto de ley en donde se detallen los costos de la pesificaci√≥n asim√©trica y su financiaci√≥n. Este proyecto tampoco ha ingresado en el Congreso, y parece que se le pueden seguir agregando cuentas y cifras a la Naci√≥n, cuando en definitiva todos sabemos que est√° quebrada.

Se√Īalo tambi√©n que nos preocupa el frecuente dictado de decretos de necesidad y urgencia en cuestiones que no revisten tal car√°cter. Es el caso del Programa Jefas y Jefes de Hogar, respecto del cual no digo que no sea prioritario sancionarlo en el Congreso; pero considero que esta cuesti√≥n ameritaba su consideraci√≥n por parte del Parlamento en ejercicio de atribuciones que le son propias --establecidas por la Constituci√≥n Nacional--, y no que se instrumentara a trav√©s de un decreto de necesidad y urgencia.

Tendrían que haberse receptado las iniciativas de todos los sectores políticos, y legislado de la mejor forma posible.

Tambi√©n decimos con absoluta sinceridad que nos preocupa que respecto de los dep√≥sitos bancarios se legisle por v√≠a de decretos de necesidad y urgencia. Porque deseamos dejar en claro que nosotros queremos que los bancos asuman las responsabilidades que les competen en orden a la devoluci√≥n de los fondos a los ahorristas. Quiero se√Īalar que en las circunstancias actuales en que se debate nuestro pa√≠s, los ahorristas tendr√°n mayores posibilidades de cobrar un bono garantizado por cartera en situaci√≥n 1 de los bancos que un bono garantizado por un Estado quebrado, insolvente y que no puede honrar sus obligaciones.

Entonces, queremos pedir expresamente al gobierno y a la bancada mayoritaria que se cumplan las disposiciones que se han aprobado en esta misma C√°mara.

En este contexto y con √°nimo de ayudar al gobierno, que necesita ayuda porque est√° en una situaci√≥n pol√≠tica extremadamente endeble, he presentado junto al se√Īor senador Walter un proyecto de ley sobre subversi√≥n econ√≥mica con la intenci√≥n de colaborar en el tratamiento y en el an√°lisis del tema que nos ocupa.

En setiembre de 1974, cuando esta ley fue sancionada por el Congreso, el pa√≠s viv√≠a una situaci√≥n muy dif√≠cil: la violencia subversiva ya se hab√≠a instalado en la Rep√ļblica. Para citar s√≥lo un caso, setiembre de 1974 fue el mes del secuestro de los hermanos Born. Se buscaba cambiar el orden institucional y econ√≥mico del pa√≠s por v√≠a de la violencia. En ese contexto, el Congreso de la Naci√≥n trat√≥ la que despu√©s fue la ley 20.840, conocida como de seguridad nacional. Reinstaurada la democracia y bajo la Presidencia del actual senador Alfons√≠n, fue derogada la mayor parte de esa ley de seguridad nacional y quedaron subsistentes, fundamentalmente, los art√≠culos 6 y 7, que regulan y tipifican el delito de vaciamiento de empresa. Por ello, a partir de ah√≠, esta ley pas√≥ a llamarse tambi√©n de subversi√≥n econ√≥mica.

Evidentemente, nosotros creemos que el pa√≠s de hoy es distinto al de 1974, al de los tiempos de la subversi√≥n y, por lo tanto, consideramos que es atinado derogar esta ley penal especial que se dict√≥ en un contexto muy particular de la vida de nuestro pa√≠s. Bien dec√≠a el se√Īor senador D√≠az Bialet, que actuaba como miembro informante de la mayor√≠a, que el proyecto procura impedir las actividades subversivas que, como tales, est√°n orientadas a perturbar y subvertir el orden social y espiritual de la Naci√≥n. Evidentemente, era otra realidad, una realidad muy particular.

No obstante, creemos que es conveniente que la figura del vaciamiento de empresa se inserte en el orden penal argentino en el lugar donde realmente debe figurar, que es el Código Penal y no en una ley especial. Por ello, el proyecto que hemos presentado apunta a incorporar esta figura en el artículo 174 del Código Penal, como un tipo especial de defraudación y a efectos de que quede inserta en el Código con una tipificación mucho más precisa de la que tiene actualmente este delito. Porque hoy, en verdad, es un tipo penal abierto que le da un alto grado de discrecionalidad a los jueces, lo cual es impropio en una ley penal. Tal vez haya tenido origen en esa circunstancia y tiempo especiales en que fue sancionada la ley 20.840.

Esto lo advirtió con claridad en el curso del debate el entonces senador Solari Yrigoyen, cuando comentó el artículo 6 de la citada norma, que es una de las pocas referencias que hay de ese artículo en el debate, porque la atención de los legisladores en ambas Cámaras estuvo fundamentalmente centrada en el resto de los artículos de la ley.

Solari Yrigoyen, en el debate, decía textualmente: "El artículo 6 habla de enajenar indebidamente y comprometer injustificadamente el patrimonio como hechos punibles. Aparte de que son expresiones que pueden contrariar algunos de los principios vinculados con los artículos 18 y 19 de la Constitución, pensamos que son términos vagos, que resultarán muy difíciles de aplicar para determinar la actividad punible". Luego agrega: "Queremos que los delitos sean bien definidos para que se entienda cuál es la actividad punible. Si la terminología es confusa, la propia justicia encontrará inaplicable la ley o tal vez podrá llegarse a aplicarla por vía de interpretación, que no es el mejor método de la ciencia penal".

Nosotros coincidimos con estas apreciaciones que ya en esos d√≠as hac√≠a el senador Solari Yrigoyen. Creemos que es el momento para hacer una tipificaci√≥n adecuada en el √°mbito propio de los delitos, que como se√Īalaba reci√©n, es el C√≥digo Penal. Por eso, el proyecto que hemos presentado va a lo que creemos es una tipificaci√≥n m√°s exacta y adecuada de este tipo penal del vaciamiento de empresas.

Realmente, las especificaciones del texto actual son muy generales. Se habla de √°nimo de lucro. Animo de lucro hay en cualquier actividad empresaria. ¬ŅCu√°l es el √°nimo de lucro para que el juez lo aprecie? ¬ŅQu√© es enajenar indebidamente algo? ¬ŅQu√© es comprometer injustificadamente el patrimonio? Todos sabemos que en la vida de los negocios y en la actividad empresarial hay personas que tienen un modo muy conservador de manejar sus intereses y otras tienen un criterio mucho m√°s arriesgado para actuar en la vida empresarial. No puede quedar liberado al arbitrio del juez el juzgamiento de este tipo de conductas. Por eso, la tipificaci√≥n del delito de vaciamiento tiene que ser muy clara y precisa.

Nosotros hemos planteado un texto. El dictamen de comisi√≥n en mayor√≠a plantea otro diferente. Pero hay que se√Īalar que la gran diferencia que tenemos con el criterio que ha expuesto la mayor√≠a gira, sin duda, en torno al hecho de que se contempla exclusivamente el tipo doloso. En cambio, en el proyecto que nosotros hemos elaborado y presentamos contemplamos tambi√©n la versi√≥n culposa de este delito. Todos sabemos que en materia de prueba la situaci√≥n es muy diferente cuando hay que probar espec√≠ficamente dolo o cuando hay tambi√©n una figura que es punible en su aspecto culposo.

Desde luego que en nuestra iniciativa, al incorporarse este delito en el Código Penal, son competentes los jueces ordinarios en materia criminal. No creemos que hoy se den las razones que existían en 1974 para mantener esto en el ámbito de competencia de la Justicia Federal. Por supuesto que sí establecemos expresamente, en los proyectos que hemos presentado, que las causas que se están sustanciando en este momento en el fuero federal terminan su trámite en el mismo, para no entorpecer el curso de las actuaciones respectivas.

En definitiva, creemos que esta es la solución más razonable para la cuestión que se ha planteado y pasa por precisar el tipo penal, que es lo que verdaderamente corresponde en esta materia; incorporar la figura en el Código Penal y mantener el delito en sus dos versiones, tanto dolosa como culposa, con lo cual está claro que acá no se está legislando a favor de la impunidad de nadie.

Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: desde el Interbloque Federal hemos presentado un proyecto alternativo sobre el tema que estamos analizando, el cual b√°sicamente consta de dos partes. Un art√≠culo 1 que legisla acerca del tema de la devoluci√≥n de los dep√≥sitos y luego cuatro art√≠culos que versan acerca de las medidas cautelares.

Respecto de la primera cuesti√≥n referida a la devoluci√≥n de los dep√≥sitos, se propicia disponer que aquellas entidades financieras cuya liquidez lo permitan puedan convenir con sus depositantes la cancelaci√≥n total o parcial de los certificados de dep√≥sitos que fueron oportunamente reprogramados, o fijar un cronograma diferente con la conformidad del depositante. Esto lo decimos porque la ley 25.561 dispone en uno de sus art√≠culos que el Poder Ejecutivo queda facultado a programar a lo largo del tiempo la devoluci√≥n de los dep√≥sitos. El Ejecutivo, a su vez, deleg√≥ esta facultad en el Ministerio de Econom√≠a, que dict√≥ a principios de febrero el decreto 46 por el cual se establece un cronograma de devoluci√≥n de los dep√≥sitos en pesos a partir de este a√Īo 2002 y de los dep√≥sitos en d√≥lares a partir de enero de 2003. Hay entidades financieras que podr√°n cumplir con ese cronograma que ha sido dispuesto por el decreto 46 y otras evidentemente no. Con relaci√≥n a estas entidades que no pueden cumplir con esta disposici√≥n habr√° que estructurar una estrategia orientada al reordenamiento del sistema financiero.

Puede haber entidades que estén en condiciones de devolver sus depósitos o de programar un cronograma diferente con la conformidad del depositante. Por lo tanto, creemos que ha llegado el momento de habilitar a esas entidades financieras para que puedan efectuar devoluciones o pactar cronogramas con los ahorristas. Para aquellas entidades que no lo puedan hacer porque no cuentan con la liquidez suficiente, habrá que legislar un sistema orientado al reordenamiento del sector.

En lo que respecta a medidas cautelares, que proponemos legislar a lo largo de cuatro artículos, nuestra reflexión es la siguiente. El artículo 28 de la Constitución Nacional establece que todo derecho se goza conforma a las leyes que reglamenten su ejercicio. La condición es que esa reglamentación sea razonable, es decir, que no aniquile, que no destruya el derecho de que se trate. Las medidas cautelares integran el poder jurisdiccional que, de acuerdo con la Constitución, es ejercido por el Poder Judicial pero, además, constituye un derecho de los justiciables.

B√°sicamente estas medidas, como todos sabemos, tienen por objeto asegurar el cumplimiento de una sentencia judicial para que no se torne ilusoria.

Y existen también las que se han dado en llamar medidas tutelares anticipatorias, a través de las cuales --y ante situaciones verdaderamente excepcionales-- el juez puede anticiparse al resultado de la sentencia.

El problema es que en los juicios de amparo respecto del denominado "corralito", las medidas tutelares anticipatorias --que, reitero, deben ser excepcionales-- comenzaron a tornarse medidas adoptadas por los jueces con car√°cter generalizado. Por lo tanto, creemos que hay que devolver las cosas al cauce que verdaderamente corresponde, que es el de la excepcionalidad.

Por eso es que consideramos que frente a esta circunstancia de emergencia que vive el país y ante esta crisis del sistema financiero, se puede legislar estableciendo claramente que en los amparos se debe esperar la sentencia definitiva, dejando abierta la puerta para contemplar lo excepcional, que se da cuando está en juego la vida, la salud o la integridad de las personas.

En consecuencia, discrepamos con el criterio de la mayoría porque el proyecto elaborado prácticamente aniquila las medidas cautelares, permitiendo sólo la medida de no innovar. De esta manera, se abre la puerta a un planteo de inconstitucionalidad porque, como hemos dicho, las medidas cautelares integran, por un lado, el poder jurisdiccional que es propio de los jueces y, por el otro, también constituyen un derecho de los justiciables.

Por lo tanto, propusimos un texto que a nuestro juicio re√ļne el requisito que establece el art√≠culo 28 de la Constituci√≥n Nacional respecto del criterio de razonabilidad que siempre debe presidir la reglamentaci√≥n de los derechos.

B√°sicamente, esas son las dos partes en que est√° dividida la norma que proponemos.

Respecto del retiro de los depósitos, consideramos que ha llegado el momento de sincerar el sistema financiero con relación a aquellas entidades que están en condiciones de cumplir con los compromisos asumidos con sus depositantes. Y en cuanto a las que no lo están, creemos sinceramente que las nuevas autoridades económicas tendrán que abocarse de manera prioritaria al reordenamiento del sistema financiero, tal como ha quedado de manifiesto en estos días.

Adem√°s, hacemos propicia la oportunidad para se√Īalar la necesidad de que se constituya la comisi√≥n bicameral establecida por la ley 25.561.

Este es un tema que varias veces se ha considerado en las reuniones de labor parlamentaria, pero que nunca se concretó. Dicha ley dispone la constitución de una comisión bicameral, precisamente para controlar el ejercicio de las facultades delegadas. Y una de ellas es el decreto 46 relativo a la reprogramación de los depósitos.

Respecto de las medidas cautelares, creemos que las normas que propiciamos son las que más se ajustan al texto de nuestra Constitución y las que permiten lograr una reacción armoniosa que no conculque los derechos de los justiciables para, de esa manera, no ser objeto de tachas de inconstitucionalidad en sede judicial.

( ....)

Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: solicito que se deje constancia del voto negativo del Interbloque Federal, que ha presentado su propio proyecto.

Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: en el acuerdo que han firmado la Naci√≥n y las provincias se ha establecido una meta de reducci√≥n del d√©ficit del 60 por ciento. Vale decir, como usted bien lo se√Īal√≥ reci√©n, el a√Īo pasado el d√©ficit fue de 5 mil millones de pesos. La reducci√≥n del 60 por ciento ser√≠a de 3 mil millones y quedar√≠an 2 mil millones para financiar, que, en principio, podr√≠an ser financiados con un cr√©dito del FMI. Pero al eliminarse la suma fija en concepto de coparticipaci√≥n las provincias van a tener una ca√≠da de recursos de coparticipaci√≥n federal que se va a sumar tambi√©n a la ca√≠da de recursos propios.

Entonces la pregunta concreta para el se√Īor jefe de Gabinete es c√≥mo van a hacer las provincias para financiarse frente a esa ca√≠da de recaudaci√≥n. Porque ac√° lo que est√° claro es que la Naci√≥n se va a financiar con nuevas fuentes de financiamiento, que son consecuencia de la devaluaci√≥n, tales como las retenciones o la emisi√≥n dentro del programa monetario. Pero esos no son recursos coparticipables y, por lo tanto, las provincias no van a tener esa posibilidad. ¬ŅC√≥mo van a hacer para financiarse en este aspecto frente a la ca√≠da de la recaudaci√≥n?.

Sr G√≥mez Diez. ‚ÄĒ Se√Īor presidente: en primer lugar quiero manifestar que la Comisi√≥n de Coparticipaci√≥n Federal de Impuestos ‚ÄĒque es una de las comisiones m√°s numerosas de esta C√°mara, est√° integrada por 21 miembros sobre un total de 70 senadores en ejercicio; es decir, casi un tercio del cuerpo‚ÄĒ es una comisi√≥n que pese a esta cantidad de integrantes no cuenta con la representaci√≥n de los partidos provinciales o regionales de la Argentina.

No podemos menos que se√Īalar esta circunstancia, porque nos sentimos marginados y excluidos de este √°mbito de discusi√≥n y debate, lo cual no va a impedir, desde luego, que defendamos en este recinto nuestras convicciones y los derechos de nuestras provincias en un tema especialmente importante como este.

Cada sector político tiene sus banderas que, en definitiva, son las banderas de todos, porque después es una sumatoria de banderas. Pero para nosotros estos temas son especialmente importantes porque hacen a los recursos del interior de nuestro país.

Sin duda, los se√Īores gobernadores al negociar y firmar este acuerdo habr√°n imaginado diferentes escenarios en materia de recaudaci√≥n. Digo esto porque la caracter√≠stica principal de este nuevo acuerdo est√° dada por la cl√°usula 4¬į que establece que queda sin efecto la garant√≠a de una suma fija que se distribu√≠a entre las provincias. Naturalmente, lo primero que a uno se le ocurre es tratar de imaginar ‚ÄĒdesaparecida la suma fija‚ÄĒ qu√© va a pasar con los recursos y c√≥mo van a evolucionar.

Me he planteado dos escenarios posibles: uno irreal e imposible de concreci√≥n, pero previsto en el Presupuesto 2002; por lo tanto, uno no puede dejar de plantearse la existencia de este escenario, seg√ļn el cual los recursos de coparticipaci√≥n caer√≠an este a√Īo un 3 por ciento. Si uno toma en consideraci√≥n esa ca√≠da de ingresos y le agrega el 30 por ciento del impuesto al cheque que ahora se coparticipa, determinar√≠a para las provincias una situaci√≥n similar o equivalente a la del a√Īo anterior. Las provincias terminar√≠an pr√°cticamente empatadas. Pero, como dec√≠a, este es un escenario irreal transcurrido el primer trimestre del a√Īo, por lo que hay que imaginarse otras posibilidades. Yo me he planteado un escenario donde los recursos de coparticipaci√≥n caen el 7 por ciento. Si se produce esta ca√≠da y se le adiciona a la suma transferida a las provincias la coparticipaci√≥n del 30 por ciento del impuesto al cheque, evidentemente hay una ca√≠da real de las sumas a transferir a los estados provinciales, que se puede estimar en superior a los 500 millones de pesos.

Ahora, ¬Ņc√≥mo se podr√≠an compensar las provincias de esta ca√≠da? Ac√° surge naturalmente el tema de la refinanciaci√≥n de las deudas provinciales. Las provincias han obtenido refinanciar sus deudas a 16 a√Īos de plazo, tres a√Īos de gracia para amortizar el capital, una tasa de inter√©s del 4 por ciento y una pesificaci√≥n a 1,40 m√°s el famoso CER. Al refinanciar a 16 a√Īos de plazo sus pasivos con las entidades bancarias, las provincias pasan a tener ‚ÄĒcomo bien se se√Īala en la introducci√≥n de este acuerdo‚ÄĒ una mayor disponibilidad de recursos en virtud de esta financiaci√≥n, que podr√≠a operar como una suerte de compensaci√≥n financiera con la ca√≠da de ingresos reales de coparticipaci√≥n.

Pero ac√° los grandes desprotegidos frente a esta ca√≠da de ingresos van a ser los municipios porque no van a tener defensa. Van a ver, por un lado, que les caen los recursos de participaci√≥n federal de impuestos y est√°n viendo ya que caen sus ingresos propios como consecuencia de la recesi√≥n econ√≥mica. Adem√°s, no van a gozar de esta refinanciaci√≥n por el tratamiento que se da a la cuesti√≥n municipal en el art√≠culo 8¬į, que simplemente dice lo siguiente: "La Naci√≥n y las provincias procurar√°n la aplicaci√≥n de criterios similares para atenuar el impacto de los servicios de la deuda contra√≠da por los municipios." "La Naci√≥n y las provincias procurar√°n...". Todos sabemos lo que en este pa√≠s significa "procurar" en tiempo de escasez como son los actuales. De manera tal que en este acuerdo las provincias se garantizan su situaci√≥n, se garantizan alg√ļn tipo de compensaci√≥n frente a la ca√≠da de ingresos, pero los municipios van a estar en una situaci√≥n de absoluta desprotecci√≥n.

He visto ‚ÄĒal igual que casi todos lo habr√°n hecho‚ÄĒ en los medios de comunicaci√≥n, en los diarios, etc√©tera, que se ha dicho que las provincias, fuera de la refinanciaci√≥n de la deuda, tambi√©n tienen un seguro de cambio respecto de los pr√©stamos contra√≠dos con los organismos multilaterales de cr√©dito. Quiero se√Īalar que este seguro de cambio es una expresi√≥n de deseo, porque el acuerdo dice que ‚ÄúLa deuda de las provincias, proveniente de programas financiados por organismos multilaterales de cr√©dito recibir√°n el mismo tratamiento que obtenga el Estado nacional para con sus deudas con esos organismos. Con el objeto de atenuar el eventual impacto del tipo de cambio sobre los servicios de deudas provinciales originadas en esos pr√©stamos, el Estado nacional incluir√° partidas presupuestarias destinadas a tal fin‚ÄĚ.

Esto no es una garantía. Estamos en el terreno del procurar y de las cosas posibles, pero no aseguradas. Y muchos municipios de nuestro país han contraído créditos con organismos multilaterales, que hoy les está costando un tremendo esfuerzo pagar, porque son préstamos en dólares; y ahí no hay pesificación de 1 a 1 ni de 1 a 1,40. Se trata de la cotización del dólar en el mercado libre, porque se paga en esa misma moneda. Entonces, en esto las provincias no están protegidas con seguro de cambio y tampoco están protegidos los municipios.

En este acuerdo se dice que los estados provinciales tienen que disminuir su d√©ficit un 60 por ciento con respecto al del a√Īo anterior. El d√©ficit estimado del a√Īo pasado ronda los 5 mil millones de ese entonces. En consecuencia, disminuir el 60 por ciento significa que hay que bajarlo a 2 mil millones. Pero ojal√° esto fuera as√≠ y s√≥lo se tratara del 60 por ciento, porque en realidad es un porcentaje mayor.

¬ŅPor qu√© digo que es m√°s del 60 por ciento? Porque si comparo el d√©ficit del a√Īo pasado con la meta para este a√Īo, es el 60 por ciento menos. Pero como hay ca√≠da de recursos ‚ÄĒtanto los de coparticipaci√≥n como los propios de las provincias‚ÄĒ, entonces el esfuerzo que van a tener que hacer los estados provinciales, seg√ļn este compromiso, no va a ser del 60 por ciento sino del ciento por ciento, porque hay que sumarle los menores ingresos al esfuerzo que hay que realizar.

Me parece que cuando los gobernadores firmaron este acuerdo deber√≠an haber debatido con la Naci√≥n cu√°l es el esfuerzo que ella har√° en este caso. ¬ŅPorque hay metas para las provincias, pero no las hay para el Estado nacional?. ¬ŅPor qu√© no se ha considerado alguna meta de esfuerzo fiscal para la Naci√≥n? ¬ŅPor qu√© no se ha hablado de un tema, que muchas veces hemos conversado y analizado, que es el Ministerio de Educaci√≥n sin escuelas, el Ministerio de Salud P√ļblica sin hospitales, el Ministerio de Desarrollo Social cuando las necesidades de la gente son atendidas por las provincias y los municipios, que son los que, en definitiva, est√°n cerca de las necesidades cotidianas, las de todos los d√≠as? ¬ŅPor qu√© no se han incluido algunos otros temas, como por ejemplo el vinculado con el PAMI?

Hay que se√Īalar que las gestiones del PAMI de todos los √ļltimos gobiernos han fracasado. Parece que es un sistema inmanejable desde Buenos Aires y realmente una fuente de corrupci√≥n e ineficiencia. Entonces, ¬Ņpor qu√© no se ha planteado definitivamente la federalizaci√≥n del PAMI? Entiendo que las provincias tendr√≠an que asumir la prestaci√≥n de estos servicios para con nuestros jubilados y pensionados y, de paso, comenzar tambi√©n a desmontar costosas estructuras burocr√°ticas asentadas ac√° en la Capital Federal, que ning√ļn servicio le prestan al pa√≠s ni a las provincias.

Entonces, yo les digo que esto me preocupa, porque indudablemente vamos a un escenario de fuerte cuestionamiento a los estados provinciales. Yo tengo en claro que la mayor parte de las provincias argentinas han sido mal administradas. Este es un dato de la realidad. Se trata de provincias que se han endeudado y que no han sido prolijas en el manejo de su hacienda p√ļblica. Por eso la deuda que hoy tienen. Sin duda, deben reorganizar sus administraciones. Pero tambi√©n la Naci√≥n tiene que hacer su parte y su esfuerzo. Si hay que debatir estas cosas de las provincias, tambi√©n discutamos las del Estado nacional.

De lo contrario, me parece que vamos a estar debatiendo la situaci√≥n de las provincias, pero la Naci√≥n no va a hacer el esfuerzo que tiene que realizar ni efectuar las reformas que debe concretar en la Administraci√≥n Nacional. ¬ŅC√≥mo va a licuar esas reformas? Lo har√° utilizando recursos que las provincias no tienen, como son las retenciones. En efecto, estas retenciones no son en pesos sino en d√≥lares y con la modificaci√≥n del porcentaje de las retenciones que est√° por llevar a cabo el gobierno nacional, la recaudaci√≥n por ese concepto va a tener pr√°cticamente la misma importancia que el ciento por ciento del impuesto a las ganancias. Esta va a ser una fuente importante de recursos para la Naci√≥n, al igual que la emisi√≥n monetaria. Y ninguno de estos recursos es coparticipable.

Por lo tanto, creo que debemos tener mucho cuidado con esta cuestión de la falta de precisión del esfuerzo que tiene que hacer la Nación. También debemos tener cuidado con que ese esfuerzo que debe concretar el Estado nacional no termine siendo licuado a través de estos mayores ingresos que no van a las provincias.

Otro aspecto que me parece importante ‚ÄĒpor lo menos para m√≠ lo es‚ÄĒ es que desaparecen los recursos espec√≠ficos, los recursos para obra p√ļblica. Yo he tenido responsabilidades de gobierno en mi provincia en circunstancias dif√≠ciles y de escasez, como eran los d√≠as del "Tequila", en 1994 y1995. En aquel momento hubo una ca√≠da de los recursos y ausencia de posibilidades de financiamiento. Pese a ello, con un gran esfuerzo de disciplina los fondos para obras p√ļblicas eran sagrados para nosotros, porque se destinaban a obras de infraestructura y puestos de trabajo, no de empleados p√ļblicos en este caso, pero s√≠ de gente de nuestras provincias. Ahora desaparecen los recursos espec√≠ficos, como los del FONAVI, entre otros. Realmente, me resisto a apoyar la eliminaci√≥n de esos fondos espec√≠ficos. Por ello, voy a votar negativamente este acuerdo.

Y al hacerlo quiero llamar la atenci√≥n con respecto a ciertos temas, sobre todo en cuanto a la cuesti√≥n municipal. La Argentina es un pa√≠s federal, con tres niveles de gobierno ‚ÄĒno debemos olvidarlo‚ÄĒ: el nacional, el provincial y el municipal. Los art√≠culos 5 y 123 de la Constituci√≥n Nacional reconocen la autonom√≠a de los municipios. Sin embargo, cuando recorro mi tierra veo, con mucho dolor, que tanto los intendentes que han administrado mal como los que han sido prolijos y tratado de hacer las cosas bien hoy est√°n en problemas y con dificultades. Incluso, hemos visto en los medios de comunicaci√≥n social que los intendentes de Mar del Plata y de Posadas han presentado sus respectivas renuncias al cargo.

Entonces, llamo la atención sobre la situación de nuestros municipios y sobre el momento que están viviendo esos hombres que están todo el día junto a su pueblo y que hoy no la están pasando bien.

También quiero alertar sobre el tremendo esfuerzo planteado en este pacto, en el que se establecen metas concretas cuantificadas que van a tener que realizar las provincias. En ese sentido, deseo poner de manifiesto que similar esfuerzo no está cuantificado en el caso de la Nación, la cual lo va a pretender licuar a través del establecimiento de mayores ingresos no coparticipables de retención y por medio de la emisión monetaria.

Por otra parte, la Argentina tiene en materia de obras de infraestructura un atraso de muchas d√©cadas. Por ello, es absolutamente regresivo que estemos dejando sin efecto asignaciones espec√≠ficas para obras p√ļblicas, ya que dichas obras antes permit√≠an construir viviendas y obras de infraestructura el√©ctrica y con otras finalidades, tanto de car√°cter social como relativas al desarrollo de nuestras respectivas provincias.

Por las razones expuestas, efectuando un llamado de atenci√≥n y de reflexi√≥n respecto de los temas se√Īalados, adelanto que votar√© negativamente este pacto, lo cual tiene fundamentalmente el deseo de que se consideren dichos aspectos.

Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: quiero hacer simplemente una consideraci√≥n relacionada con el momento en que la ley del Consejo de la Magistratura se trat√≥ en la C√°mara de Diputados de la Naci√≥n. El ahora senador Pichetto era en ese momento presidente de la Comisi√≥n de Justicia de la C√°mara de Diputados de la Naci√≥n, comisi√≥n cabecera en el tratamiento de la cuesti√≥n. Yo no la integraba. Era secretario de la Comisi√≥n de Asuntos Constitucionales, y en tal car√°cter junto con los miembros de la Comisi√≥n de Asuntos Constitucionales trabajamos en el tema con la Comisi√≥n cabecera que era la de Justicia.

En este caso se trata tan solo de simplificar algunos plazos en el mecanismo de selección de los jueces. Entonces, realmente considero que habiendo una competencia específica, le corresponde ser cabecera a la Comisión de Interior y Justicia, sin perjuicio de la intervención que pueda tener la de Asuntos Constitucionales.

Por otro lado estimo que es oportuno decir que no se pueden tener cuarenta y siete comisiones y hacer los giros concentrados s√≥lo a unas pocas comisiones de la C√°mara. Es absolutamente necesario reformar el Reglamento y precisar bien la competencia y el funcionamiento de las comisiones. Esta va a ser la mejor forma de trabajar en el Senado y es una tarea que tenemos que emprender r√°pidamente. 
(....)

Sr. Presidente (L√≥pez Arias). -- Tiene la palabra el se√Īor senador G√≥mez Diez.

Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: antes de que termine la parte de asuntos entrados, con relaci√≥n a la comunicaci√≥n de la C√°mara de Diputados que no aparece en los asuntos entrados, quiero decir que hemos podido encontrarla en el Diario de Asuntos Entrados del Senado, del martes 5 de febrero pasado. All√≠ figura un giro de esa comunicaci√≥n de la C√°mara de Diputados a las comisiones de Asuntos Administrativos y Municipales, de Trabajo y Previsi√≥n Social y de Presupuesto y Hacienda y para conocimiento de la comisi√≥n creada por la ley 23.696. Pero ese proyecto no apareci√≥ nunca en el recinto en la parte de asuntos entrados. Seg√ļn se me ha dicho, ha sido devuelto a la C√°mara de Diputados.

Pido que por Secretaría se dé alguna explicación con relación a la devolución a la Cámara de Diputados de esta comunicación cursada al Senado, sin que éste tome conocimiento.

Sr. Presidente (L√≥pez Arias). -- La se√Īora senadora Escudero le solicita una interrupci√≥n. ¬ŅSe la concede?

Sr. Gómez Diez. -- Con todo gusto.

Sr. Presidente (L√≥pez Arias). -- Para una interrupci√≥n, tiene la palabra la se√Īora senadora Escudero.

Sra. Escudero. -- Estoy por pedir una preferencia para tratar un proyecto de declaraci√≥n de autor√≠a del senador L√≥pez Arias y la que habla --invitamos al se√Īor senador a que lo suscriba-- por el que pedimos a la C√°mara de Diputados que remita en forma inmediata la comunicaci√≥n que ha sido devuelta err√≥neamente por la C√°mara de Senadores y que se refiere a la insistencia a la ley vetada por el Poder Ejecutivo referida al reconocimiento de la propiedad participada de los ex trabajadores de YPF.

Pido al se√Īor senador que nos acompa√Īe con su firma en este proyecto que vamos a tratar sobre tablas en esta sesi√≥n.

Sr. Presidente (L√≥pez Arias). -- Contin√ļa en el uso de la palabra el se√Īor senador G√≥mez Diez.

Sr. G√≥mez Diez. -- Con todo gusto acepto la invitaci√≥n de la se√Īora senadora para suscribir el proyecto.

No puedo menos que se√Īalar que es una circunstancia totalmente an√≥mala que una comunicaci√≥n al Senado sea devuelta por Secretar√≠a sin que el cuerpo tome conocimiento de ella, siendo adem√°s que proviene de la C√°mara de Diputados de la Naci√≥n. Esperamos que este tipo de circunstancia no se repita y que en esta sesi√≥n, tal como lo ha se√Īalado la se√Īora senadora preopinante, aprobemos el proyecto por el que se solicita la inmediata remisi√≥n de la comunicaci√≥n en cuesti√≥n por parte de la C√°mara de Diputados.

La otra alternativa sería tomar el Diario de Asuntos Entrados en el que figura reproducida la comunicación de la Cámara de Diputados y girarla a las comisiones respectivas para que se aboquen a esta cuestión.

Sr. Presidente (L√≥pez Arias). -- En su momento se tratar√°n las mociones que se hagan al respecto. 
(...)

Sr. Gómez Diez. -- Sin duda que existen diferentes posiciones en cuanto al tema que estamos analizando y yo respeto profundamente a todas.

Tengo en claro que durante la Presidencia del doctor Alfons√≠n la Argentina tom√≥ la decisi√≥n de abstenerse en las votaciones de Ginebra y que luego, durante la presidencia del doctor Menem, esa postura fue cambiada y se mantuvo durante la presidencia del doctor Fernando de la R√ļa; y que ahora el gobierno nacional del doctor Duhalde se apresta a llevar adelante un voto de caracter√≠sticas id√©nticas.

Sin duda, todo esto es opinable y se pueden plantear much√≠simos argumentos de derechos humanos, y tambi√©n podemos debatir y deliberar largamente sobre este tema tan interesante de pol√≠tica internacional. Pero lo que quiero plantear es que en ocasi√≥n de la decisi√≥n que tom√≥ el gobierno del presidente de la R√ļa, el gobierno de la Rep√ļblica de Cuba tuvo expresiones agraviantes hacia el entonces gobierno argentino, porque todos recordamos aquellas expresiones de "gobierno lamebotas". Lamentablemente, esas expresiones se han vuelto a manifestar ahora con relaci√≥n al actual gobierno nacional.

Creo que el gobierno de la Rep√ļblica de Cuba debe entender que el camino del agravio y de la descalificaci√≥n no es el m√°s adecuado para cambiar una posici√≥n que, eventualmente, pueda llevar adelante nuestro pa√≠s.

Y para hacer referencia a hechos concretos, quiero decirles que si uno ingresa en la p√°gina de Radio La Habana a trav√©s de la Internet, en la cual se publican informes sobre la Rep√ļblica de Cuba, podr√° encontrar la versi√≥n taquigr√°fica completa de una mesa redonda, de un panel que el 30 de enero de este a√Īo se transmiti√≥ a todo ese pa√≠s por la radio y la televisi√≥n cubana. En ese panel actu√≥ como coordinador el se√Īor Randy Alonso, quien dijo: "Desarrollamos esta tarde una mesa redonda informativa sobre la crisis argentina y la pol√≠tica lamebotas de la canciller√≠a de ese pa√≠s. Para ello, me acompa√Īan en el panel el compa√Īero Felipe P√©rez Roque, ministro de Relaciones Exteriores, Juan Antonio Fern√°ndez, director de Asuntos Multilaterales de nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores, el compa√Īero Francisco Sober√≥n, ministro-presidente del Banco Central de Cuba, los periodistas Eduardo Dimas, comentarista internacional del Sistema Informativo de la Televisi√≥n Cubana y L√°zaro Barredo, periodista de Trabajadores.

"Nos acompa√Īa, de manera especial, nuestro comandante en jefe Fidel Castro, miembro del bur√≥ pol√≠tico y una delegaci√≥n del Partido Izquierda Unida de Espa√Īa, que est√° presente en nuestro pa√≠s."

Luego se transmiten diferentes imágenes sobre la situación argentina; imágenes que hemos visto en nuestras pantallas. Aparecen ahorristas realizando sus reclamos. También aparecen algunas declaraciones que efectuó el ministro de Relaciones Exteriores en su visita a los Estados Unidos y también algunas declaraciones del secretario de ese ministerio, Martín Redrado.

A posterori, el coordinador del programa dice lo siguiente, refiri√©ndose casualmente a la entrevista al canciller Ruckauf: "Y la visita del Canciller argentino a Washington termin√≥ con un fuerte dolor de cabeza. Por un lado, est√° la realidad de su pa√≠s y, por el otro, la misi√≥n que fue a cumplir en Washington y sus declaraciones, despu√©s de esta visita que culmin√≥ en el d√≠a de ayer y que no s√≥lo recogi√≥ esos elementos que ustedes pudieron apreciar en estos dos materiales de la CNN en espa√Īol y de Televisi√≥n Espa√Īola".

Interviene L√°zaro Barreda y expresa: "¬ŅQui√©n es Ruckauf?". Con permiso del se√Īor presidente, leo textualmente lo que dice: "Porque realmente para hablar de derechos humanos, a uno le llama la atenci√≥n c√≥mo algunos pol√≠ticos --y este es un caso--, con una inmoralidad tremenda y un doble rasero, tratan de medir a otras naciones.

"Ruckauf fue vicepresidente del gobierno argentino, tiene responsabilidad con los acontecimientos que están ocurriendo en ese país. Fue gobernador de la provincia de Buenos Aires, se dice ahora que aceptó el cargo de ministro de Relaciones Exteriores para huir, precisamente, de la situación que ha creado en esa provincia, que se ha convertido en una provincia en crisis y con altos niveles de pobreza y marginación, que es lo que ha dejado este hombre como gobernador.

"Ruckauf es responsable m√°ximo de las denuncias por abusos policiales que se incrementaron durante su mandato como gobernador.

"Para dar una sola idea, en los a√Īos 1999 y 2000, fueron acribillados por la polic√≠a de seguridad unos sesenta ni√Īos o adolescentes menores de diecisiete a√Īos, y este hombre sali√≥ en defensa, precisamente, de sus funcionarios de seguridad. Dijo c√≠nicamente ante la prensa: 'No voy a abrir juicios negativos sobre mis funcionarios', y justific√≥ una medida tan barb√°rica como esos procesos extrajudiciales que les cercenaron la vida a sesenta j√≥venes adolescentes.

"Pero si se quiere realmente una medici√≥n del cinismo de este se√Īor que tanto habla de derechos humanos, lo que destaca la prensa argentina de un maestro que durante cien d√≠as estuvo frente al Congreso de la provincia en una huelga de hambre. La huelga la inici√≥ porque el gobernador Carlos Ruckauf le neg√≥ su reincorporaci√≥n como maestro titular y se neg√≥, adem√°s, a abrir una investigaci√≥n sobre una serie de denuncias que hab√≠a hecho este maestro que afectaban a funcionarios del gobierno provincial".

Siguen las consideraciones. Luego interviene el coordinador de este panel, el se√Īor Alonso, que dice: "A eso, L√°zaro, adem√°s, agregarle que la gobernatura de Ruckauf, en Buenos Aires, estuvo considerada la m√°s corrupta en la historia de esa ciudad, y, por supuesto, frente a la situaci√≥n que presenta hoy Argentina".

Luego interviene el ministro de Relaciones Exteriores de ese país, y dice: "Al oír las declaraciones y ver las imágenes que hemos visto, he sentido pena; (...)

"Yo no cre√≠a posible --lo digo con toda franqueza-- tanta vocaci√≥n para el rid√≠culo. No cre√≠a que fuera posible que no hubiera un m√≠nimo de sentido com√ļn para guardar ciertas formas, cierta compostura p√ļblica. Realmente no vi nunca una dosis tan elevada de falta de coraje, porque hay que tener poco coraje, poco sentido de la dignidad propia, para desempe√Īar un papel de tanta abyecci√≥n, como el que hemos visto en el d√≠a de ayer.

"Cre√≠a haber visto ya de todo, en estos tres a√Īos que he estado al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores, pero ayer he visto una nueva cota, un nuevo y excepcional ejemplo en materia de falta de coraje, de valor pol√≠tico, de falta de sentido de la dignidad nacional". Agrega luego: "Hay que decir que probablemente en el d√≠a de ayer, en materia de falta de pudor, puede haberse implantado un r√©cord ol√≠mpico. Lo que hemos o√≠do decir al representante de la Canciller√≠a argentina ayer, probablemente habr√° que registrarlo como una nueva p√°gina del esp√≠ritu de subordinaci√≥n de una canciller√≠a latinoamericana a los designios de nuestro vecino; porque decir que la Canciller√≠a argentina va a trabajar para la libertad del pueblo cubano, cuando deber√≠an concentrarse en trabajar para la libertad del pueblo argentino, la libertad de su dinero que est√° preso en el "Corralito" famoso; o√≠rles decir que van a adoptar una posici√≥n com√ļn con Estados Unidos para colaborar en la defensa de los derechos humanos de los cubanos, mover√≠a a risa si no fuera tan dram√°tica la situaci√≥n que se est√° viviendo en Argentina, en un pa√≠s donde se est√°n dando las violaciones m√°s flagrantes y masivas de los derechos m√°s elementales de la gente."

Se√Īor presidente: como he dicho al principio, creo que este es un tema opinable, respecto del cual se podr√° tener una postura u otra. Pero creo que nosotros, como parlamentarios de la Rep√ļblica Argentina, no podemos aceptar el agravio, la descalificaci√≥n ni la injuria hacia la nuestro pa√≠s, su gobierno o su pueblo.

Todos conocen --lo he dicho hace un rato-- mi postura cr√≠tica respecto de la gesti√≥n del gobierno nacional, porque honestamente creo que las cosas no se est√°n haciendo bien, por lo menos seg√ļn mi leal saber y entender. Pero es un gobierno al cual todos le debemos respeto porque es el de nuestro pa√≠s; es el gobierno de la Rep√ļblica Argentina.

Considero que no podemos aceptar que en un panel como este, transmitido por radio y televisión a todo el pueblo de Cuba, con la presidencia del primer ministro Fidel Castro, se hayan realizado estas descalificaciones hacia la Argentina y hacia su canciller, que ha sido llamado "corrupto".

Sinceramente creo que en una circunstancia como esta y con una actitud de esta naturaleza por parte del gobierno de la Rep√ļblica de Cuba, no cabe realmente que el Congreso nacional se pronuncie respecto de este punto. Por el contrario, el dictamen de comisi√≥n queda en reserva hasta que por lo menos la Canciller√≠a argentina cite al se√Īor embajador de Cuba en Buenos Aires y le pida explicaciones con respecto a estas declaraciones
(....)

Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: bajo la denominaci√≥n gen√©rica de Acuerdo Federal para la Reforma del Sistema Pol√≠tico Argentino viene a consideraci√≥n de este Congreso un convenio que ha firmado el se√Īor Presidente de la Naci√≥n y los gobernadores de las provincias argentinas. Es un acuerdo que contiene cuestiones diversas que son conexas pero distintas. Por eso, al considerarse esta cuesti√≥n, se deben hacer algunas salvedades para poder precisar aquellos aspectos con los cuales se coincide y aquellas cuestiones respecto de las cuales discrepamos.

Pienso que en este momento tan importante de la vida argentina, lo que la ciudadan√≠a est√° reclamando es fundamentalmente austeridad y ejemplaridad en la conducta de los hombres p√ļblicos. La austeridad que hace a la sobriedad republicana en el ejercicio de la funci√≥n p√ļblica. La ejemplaridad que hace a la honestidad. Y la sociedad ha sido, todos los sabemos, sacudida en los √ļltimos a√Īos por numerosas denuncias de casos de corrupci√≥n, la mayor√≠a de los cuales no han sido aclarados. Incluso, este mismo cuerpo ha sido protagonista de situaciones de esta naturaleza en el caso de los sobornos. La sociedad, adem√°s, piensa que existe impunidad. Es decir, existe falta de justicia; los delitos no se investigan, no se esclarecen y, por lo tanto, no se sancionan.

Tambi√©n hay, desde luego, una demanda de eficacia; la gente quiere un gobierno eficaz que le resuelva los problemas. En esto hay que coincidir en que los √ļltimos a√Īos no han sido de buenos resultados para nuestro pa√≠s al punto de que la Argentina est√° atravesando la crisis m√°s grave de su historia. La Argentina nunca hab√≠a entrado, por ejemplo, en default, en cesaci√≥n de pagos. La gente ve como su nivel de vida disminuye en una crisis profunda. Entonces, l√≥gicamente cuestiona a la dirigencia porque no es eficaz en la gesti√≥n de los asuntos p√ļblicos.

Respecto de esta acuerdo, obviamente, uno no puede dejar de coincidir en todo lo que haga a la transparencia de la gesti√≥n p√ļblica. Me parece totalmente atinado el tema de la eliminaci√≥n de los gastos reservados que es una vieja lucha de muchos, tanto en los √≥rdenes nacionales como provinciales.

El derecho a la informaci√≥n, que el Estado brinde informaci√≥n a los ciudadanos aunque en esto tambi√©n debo expresar mi escepticismo porque tambi√©n hay que se√Īalar, respecto de los √≥rdenes locales, que en diciembre del a√Īo 2001 fue sancionado por el Congreso el Compromiso Federal para el Crecimiento y la Disciplina Fiscal, la ley 25.400, que tiene una serie de compromisos de las provincias de dar informaci√≥n. Verdaderamente, en muchos Estados es una empresa pr√°cticamente imposible, por ejemplo, conseguir una ejecuci√≥n presupuestaria debidamente desagregada.

Con respecto al tema de la disciplina fiscal, evidentemente, c√≥mo no coincidir tambi√©n en que se fijen porcentajes que, desde luego, deben ser razonables. No s√© --al igual que lo se√Īal√≥ el senador Cafiero-- c√≥mo se habr√°n efectuado estos c√°lculos; pero deben ser porcentajes que resulten razonables con los gastos totales del Estado nacional y de las legislaturas provinciales.

Sí debería haberse contemplado de manera diferente a las provincias que tienen sistema unicameral de las que lo tienen bicameral. En lo personal, soy partidario de los sistemas unicamerales. Pero todos sabemos que un sistema bicameral lógicamente tiene un costo mayor; por lo tanto, también prudencialmente el porcentaje debió haber sido diferente.

Por otro lado, nunca se termina de reglamentar el tema de las campa√Īas electorales; sin embargo, existe consenso en que debe hacerse. Me hubiera gustado que tambi√©n contemplara algo sobre lo cual hay que legislar, que es lo que hace a la propaganda electoral de los gobiernos en las v√≠speras de las elecciones y en los tiempos de la campa√Īa. Me parece que esto tambi√©n debe contemplarse adecuadamente.

En cuanto al tema del financiamiento de los partidos, es un tema antiguo en este Congreso, cuyo proyecto nunca llega a sancionarse definitivamente, porque parece también que de esto nos acordamos desde la oposición. En efecto, cuando se llega al oficialismo viene una suerte de amnesia en el tratamiento del tema del financiamiento y, entonces, no se termina legislando.

Pero sobre este tema quiero se√Īalar tambi√©n que el acuerdo habla del control del ingreso y de los gastos. Esto se debe hacer. Pero tambi√©n hay que pronunciarse sobre esta cuesti√≥n tan central que se refiere a c√≥mo se financia la actividad pol√≠tica. Y en esto soy partidario del financiamiento p√ļblico, porque de lo contrario la pol√≠tica termina siendo financiada por los grandes grupos econ√≥micos y quienes llegan a los cargos de representaci√≥n popular no cumplen con su funci√≥n de custodios del bien com√ļn, por cuanto han adquirido compromisos con los sectores econ√≥micos, lo cual no es saludable. Por eso, lo mejor es que se conserve la independencia de los partidos y de sus dirigentes y que el financiamiento sea p√ļblico.

Después también está el tema de si las internas para la elección de candidatos deben ser abiertas o cerradas. En este sentido, creo que para llevar a cabo una interna abierta, hay que tener recursos; esto se debe decir en primer lugar. Entonces, como hay partidos que pueden contar con esos medios y otros que no, entiendo que ello debe ser algo que tiene que quedar a su decisión.

Hay otra cuesti√≥n que tambi√©n influye en este tema y es que en el caso de las agrupaciones peque√Īas; si se llevan a cabo internas abiertas, pueden existir manipulaciones por parte de los partidos grandes, que disponen de recursos y de estructuras. Lo que s√≠ creo que es posible...

Sra. Fern√°ndez de Kirchner. -- ¬ŅMe concede una interrupci√≥n, se√Īor senador?

Sr. Presidente (López Arias). -- La senadora Fernández de Kirchner le pide una interrupción.

Sr. G√≥mez Diez. -- C√≥mo no, se√Īora senadora.

Sra. Fern√°ndez de Kirchner. -- Respecto de lo que se√Īalaba reci√©n el senador, en cuanto a que en internas abiertas pueden resultar perjudicados los partidos peque√Īos, quiero decir que esto es imposible, porque al ser internas abiertas simult√°neas se obliga a que en el mismo d√≠a todos los partidos pol√≠ticos determinen qui√©nes van a ser sus candidatos, de modo tal que cada agrupaci√≥n est√° en su propia competencia interna.

Yo s√© hacia d√≥nde apunta el senador. Se pueden mandar afiliados o simpatizantes de un partido mayoritario a uno chico, para que inclinen la balanza a favor de tal o cual candidato. Convengamos en que si hay internas abiertas con estas caracter√≠sticas, es decir, simult√°neas, esta situaci√≥n no se da. La simultaneidad es requisito esencial para que no se produzca esto que se√Īala el senador.

Simplemente quer√≠a hacer esa aclaraci√≥n, se√Īor presidente.

Sr. Cafiero. -- ¬ŅMe permite una interrupci√≥n, se√Īor senador?

Sr. Presidente (L√≥pez Arias). -- Le piden una interrupci√≥n, se√Īor senador G√≥mez Diez. ¬ŅLa concede?

Sr. G√≥mez Diez. -- S√≠, se√Īor presidente.

Sr. Presidente (L√≥pez Arias). -- Tiene la palabra el se√Īor senador Cafiero.

Sr. Cafiero. -- Se√Īor presidente: ¬ŅAlguien imagina el porcentaje de concurrencia que puede tener una simult√°nea abierta en todo el pa√≠s?

Sra. Fern√°ndez de Kirchner. -- ¬ŅMe permite contestar, se√Īor presidente?

Sr. Presidente (L√≥pez Arias). -- No convirtamos esto en un di√°logo, se√Īora senadora.

Le vamos a conceder una √ļltima intervenci√≥n a la se√Īora senadora Fern√°ndez de Kirchner.

Sra. Fern√°ndez de Kirchner. -- Se√Īor presidente: precisamente dije durante mi exposici√≥n que lo ideal ser√≠a hacer internas simult√°neas y con voto obligatorio, al igual que en los Estados Unidos, pero con la diferencia de que all√≠ el sufragio no es obligatorio ni para las primarias ni para las posteriores.

En definitiva, lo ideal sería que las internas fuesen simultáneas, abiertas y con carácter de obligatorias. Además, el ciudadano no solamente estaría obligado a reclamar el derecho a tener representación sino también a ejercer la contracara de la ciudadanía; es decir, a ejercer la responsabilidad de determinar quién lo va a representar.

Sr. Presidente (L√≥pez Arias). -- Contin√ļa en el uso de la palabra el se√Īor senador G√≥mez Diez.

Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: respecto de este tema creo que lo m√°s razonable son las elecciones internas el mismo d√≠a, pero considero que cada partido debe resolver si las hace abiertas o cerradas.

Yo se√Īalaba dos riesgos. En primer lugar, que para ser abiertas hay que tener recursos, es decir, hacer publicidad y mover al electorado independiente.

Y, en segundo término, está el riesgo cierto de manipulación. No sé cuál es la realidad en el Sur del país, pero sí conozco la de nuestro Norte. A veces, en situaciones de pobreza extrema se reparten bolsones para que la gente vaya a votar.

Estoy de acuerdo con que las internas se puedan hacer el mismo día --tal vez sea lo más saludable--, pero considero que cada partido tiene que resolver cómo la hace; es decir, abierta o cerrada.

As√≠ como en l√≠neas generales coincido con los temas que se han enunciado y votar√© favorablemente el dictamen de comisi√≥n, quiero se√Īalar mi discrepancia con todas aquellas reformas o modificaciones que puedan importar menos democracia.

No creo en achicar la democracia. Cuando se tratan estos temas, se corre el gran riesgo de reducirlos exclusivamente a una cuestión económica.

En este sentido, no estoy de acuerdo en reducir, por ejemplo, el n√ļmero de integrantes de la C√°mara de Diputados de la Naci√≥n; y ello, debido a una cuesti√≥n muy sencilla: todos sabemos que en los asuntos electorales hay que ser muy cuidadosos y hacerlas l√°piz en mano para ver cu√°l es el resultado que produce la f√≥rmula que se adopta en materia de representaci√≥n.

Hoy tenemos doscientos cincuenta y siete diputados. Pero la Argentina tiene veinticuatro circunscripciones electorales, que son las veintitr√©s provincias m√°s la Capital Federal. Y las provincias son todas de diferente poblaci√≥n. Incluso hay algunas con muy pocos habitantes. Entonces, si uno proyecta esa cantidad de legisladores en las veinticuatro circunscripciones, las provincias chicas --de poca poblaci√≥n-- tendr√°n pocos representantes. Consecuentemente, si se restringe a√ļn m√°s esa cantidad, ¬Ņqu√© es lo que se afecta? La pluralidad en la representaci√≥n.

Y la pluralidad, sobre todo en el ámbito de la Cámara de Diputados, es realmente esencial, porque es bueno que la democracia contenga a todos: a la derecha, a la izquierda, al centro y a todas las expresiones de la vida política del país.

Hay que se√Īalar que el n√ļmero de diputados de la Argentina no es excesivo si lo comparamos con el de otros pa√≠ses del mundo desarrollado. Por ejemplo, Alemania tiene 269 diputados, lo que implicar√≠a pr√°cticamente uno cada 123.000 habitantes; Francia tiene 577 diputados, lo que conllevar√≠a alrededor de uno cada 102.000 habitantes; Italia tiene 630 diputados, lo que implicar√≠a uno cada 91.000; Espa√Īa tiene 350 diputados, lo que acarrear√≠a uno cada 113.000; y la Argentina tiene 257 diputados, lo que implicar√≠a uno cada 142.000 habitantes; y esto si tenemos en cuenta el censo de 1991, pero seguramente esta cifra ser√° mayor si utilizamos como par√°metro al de 2001. Los citados son pa√≠ses desarrollados que, al dise√Īar sus sistemas pol√≠ticos, han privilegiado esto que estamos diciendo: combinar la representaci√≥n con la pluralidad y que est√©n todos sentados en la mesa grande de la democracia, la cual debe ser amplia y no abierta y restringida.

Desde luego que hay que reducir el gasto, m√°s a√ļn en circunstancias de crisis como esta. Y creo que es posible hacerlo. Por ejemplo, si uno toma el gasto de este mismo Senado se dar√° cuenta que en 2000 esta C√°mara gast√≥ 178 millones de pesos, que en 2001 gast√≥ 131 millones de pesos y que, si se implementan las reformas sobre las cuales se est√° trabajando, se puede bajar el gasto a 100 millones de pesos.

También hay otros puntos que hacen al gasto total del Poder Legislativo sobre los cuales puede trabajarse. Por ejemplo, si uno mira el presupuesto nacional podrá encontrarse con que la Biblioteca Nacional, que es la gran biblioteca de los argentinos, tiene contemplada una partida de 7.200.000 pesos y que tiene 210 empleados, cuando nuestra biblioteca del Congreso de la Nación tiene previsto un gasto de casi 24 millones y tiene 965 empleados. Evidentemente, esto no cierra y entrará dentro de los temas que hay que revisar en el marco de esta tarea que se ha comenzado para mejorar la administración de las dependencias de ambas Cámaras del Congreso de la Nación.

Tambi√©n me parece importante precisar --y con esto termino-- que en la Argentina no estamos mal porque la Constituci√≥n no funciona, porque ella debe ser modificada o porque tenemos un problema de dise√Īo institucional. Ojal√° el mal fuera alguno de esos, porque de ser as√≠ bastar√≠a con convocar a una Asamblea Constituyente, redactar una nueva Constituci√≥n, modificar las instituciones en lo que fuera menester y, as√≠, la Argentina saldr√≠a adelante. Pero el problema no es ese.

Hay que trabajar en estos temas, porque siempre hay que buscar la mejora de la calidad de la democracia. Nunca hay que quedarse con la democracia de un momento sino que hay que pensar que esta es un logro que se defiende todos los días y es un sistema que también es perfectible a diario en cuanto a su calidad.

Pero actualmente la Argentina est√° mal por otras cosas; decisiones pol√≠ticas erradas y equivocadas y por el enorme endeudamiento que se contrajo en los √ļltimos a√Īos a trav√©s de diferentes gestiones de gobierno y a trav√©s de leyes que fueron aprobadas en este mismo Congreso, como ser los sucesivos presupuestos nacionales. Con respecto a esos presupuestos, quiero decir que en la C√°mara de Diputados de la Naci√≥n √©ramos muy pocos los que cuestion√°bamos ese proceso de endeudamiento que nos iba a conducir a la quiebra.

Pero se trata de cosas que, en definitiva, no las alcanzó a ver la dirigencia de la sociedad en general --tanto política, como económica o sindical--, hasta que llegó el día en que realmente terminamos en quiebra.

También en esto creo que debemos hacer una autocrítica; al respecto, se mencionó algo en el curso de esta sesión. Recuerdo que hasta incluso en el momento de la declaración del propio default, en un gesto poco atinado, se aplaudió esa declaración de quiebra que era la expresión final del profundo grado de decadencia que alcanzamos los argentinos.

Creo que tambi√©n tenemos que dedicarnos a debatir las cosas por las cuales estamos mal. Ac√° estamos discutiendo estas cuestiones, pero mientras tanto la pesificaci√≥n cuesta 18 mil millones de pesos, que no s√© cu√°nto tiempo de funcionamiento del Congreso significar√≠a; tal vez cincuenta a√Īos. Pero esto no lo discutimos. Estamos analizando estas cosas; mirando a veces la aguja mientras el camello pasa por delante de nuestros ojos. Con absoluta honestidad, considero que no estamos bien y que tendemos a ir peor.

Considero que hay que analizar la crisis argentina en sus reales causas, a través de un debate franco, abierto y no para cargar responsabilidades; eso no sirve; a esta altura de los acontecimientos que las responsabilidades las juzgue la Historia.

Además, debemos tener en cuenta que el cuestionamiento es generalizado, para todos, sin distinción. Dadas las circunstancias, ya no interesa lo que cada uno diga.

Con madurez tenemos que encontrar un camino, un plan, un proyecto de Nación, que parece que hoy carecemos.

Cuando discutíamos el presupuesto nacional me quedé también con la impresión de que tal vez un día deberíamos convocarnos, entre todos, en ambas Cámaras de este Congreso y tomarnos un día o dos --como decía, sin reprimendas y sin hacernos reproches--, para analizar con objetividad la crisis argentina; cuáles son sus causas y cuáles son los caminos de solución, para que este gobierno transitorio pueda salir adelante y, fundamentalmente, encontrar un rumbo que hoy --lo digo con honestidad-- no creo que exista.

Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: cuando a principios de enero de este a√Īo el Congreso de la Naci√≥n sancion√≥ la ley de emergencia p√ļblica y de reforma del r√©gimen cambiario, que este Interbloque vot√≥ en contra, se√Īalamos con claridad que la salida de la convertibilidad implicaba la necesidad de un plan econ√≥mico s√≥lido, completo e integral que brindara certeza y credibilidad ya que era la √ļnica manera de mantener estable el nuevo valor en que se fijara el tipo de cambio.

Lamentablemente, el curso del tiempo nos ha dado la razón en el sentido de que sin ese plan integral, completo y coherente iba a ser difícil mantener esta estabilidad. Así, la devaluación inicial del 40 por ciento de nuestra moneda se ha transformado en un 120 por ciento, aun cuando el Banco Central interviene en el mercado de cambios a través de lo que se ha denominado "flotación sucia". Una devaluación del 120 por ciento sin duda está destinada a presionar fuertemente el índice de precios. Y todos sabemos que una variación de ese índice genera inflación. Así es que hoy en la Argentina hay un verdadero estado de inflación latente, con el cual hay que tener sumo cuidado.

-- Murmullos en el recinto.

Sr. Presidente (L√≥pez Arias). -- Perdoneme, se√Īor senador.

Pido a los se√Īores senadores que atiendan a quien hace uso de la palabra. De lo contrario, se hace imposible la continuidad del debate.

Contin√ļe en el uso de la palabra, senador.

Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: yo tambi√©n voy a hacer una salvedad. Voy a hacer uso de la palabra en homenaje a que esta es mi contribuci√≥n a que el presupuesto que el gobierno requiere tenga hoy sanci√≥n. Pero tambi√©n quiero se√Īalar que me parece absolutamente absurda esta circunstancia de que, en medio del tratamiento de un proyecto de ley como el de presupuesto, haya bloques que se re√ļnen aparte mientras otros participan del debate.

Creo que esta es una de las tantas faltas de seriedad --por llamarlas de alg√ļn modo-- o desprolijidades en las que venimos incurriendo. Me parece que esto no ayuda al pa√≠s, que est√° viviendo un momento dif√≠cil, por no decir dram√°tico.

Concretamente, quiero decir que hoy tenemos 15 millones de personas que est√°n por debajo de la l√≠nea de pobreza. Si en la Argentina se desata inflaci√≥n, ese n√ļmero se va a incrementar r√°pidamente. Con un 70 por ciento de inflaci√≥n, vamos a tener 21 millones de personas por debajo de la l√≠nea de pobreza y as√≠ estaremos en un estado de conmoci√≥n social.

El presupuesto prevé un índice de inflación del 15 por ciento. Démonos cuenta de que con una devaluación del 120 por ciento éste no es un índice real a esta altura de los acontecimientos. De ahí la importancia de que todos reflexionemos, mirando lo que sucedió en el pasado, acerca de lo grave que sería que en la Argentina se desatara inflación y del cuidado que debemos tener respecto de la situación fiscal. Porque en el mundo tampoco están haciendo cola a la espera de que este Congreso nacional sancione el presupuesto para venir a darnos recursos. Lamentablemente, esta no es la situación; ojalá la fuera.

Quien me precedi√≥ en el uso de la palabra mencion√≥ expresiones de Dornbusch. Yo tengo sobre mi banca tengo la versi√≥n taquigr√°fica de lo que el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, John Taylor, dijo en el Senado de ese pa√≠s la semana pasada y puedo decir que sus dichos no son muy alentadores para la Argentina. En esa oportunidad, el mencionado secretario dijo textualmente: Debemos reconocer que los recursos p√ļblicos posiblemente no puedan crecer a tasas tan altas como para que podamos continuar con grandes paquetes financieros para distribuir en pa√≠ses emergentes con crisis en sus deudas, como en los a√Īos recientes.

Debemos gradualmente movernos en la dirección de menor resguardo en grandes programas financieros.

Los inversores están diferenciando cada vez más entre países y mercados, cuya evaluación es facilitada por una mejor información.

La diferenciación está reduciendo el contagio entre países, como ejemplificó recientemente la relativa estabilidad en otros mercados emergentes, a pesar de la crisis en la Argentina.

Estas fueron algunas de las palabras que el secretario del Tesoro vertió en la sesión informativa del Senado en la cual se trató la crisis de nuestro país. Por lo tanto, vemos que la situación de ayuda externa no es precisamente alentadora. A lo sumo, lograremos destrabar los fondos que están pendientes en los organismos multilaterales de crédito.

Entonces, el cuidado que debemos tener de los escasos recursos de que disponemos debe ser extremo, porque es lo √ļnico que tenemos, aun si se quiere, para lo que ha se√Īalado el se√Īor senador preopinante, que es defender lo poco que nos queda, que es nuestra soberan√≠a.

En este sentido, cuando uno analiza la realidad no puede menos que preocuparse por varias razones. Voy a se√Īalar algunas. Por ejemplo, el costo de la pesificaci√≥n. Se estima que su costo ser√° de 18 mil millones de pesos. Eso tambi√©n demuestra la carencia de un programa econ√≥mico y que vamos "a los bandazos". En lugar de tener un plan que despierte confianza y credibilidad, que es el plan sustentable que piden los organismos multilaterales de cr√©dito, simplemente tenemos secuencias de diferentes medidas.

Pensemos en la pesificaci√≥n. Cuando tratamos la ley de emergencia y de reforma del r√©gimen cambiario, aqu√≠ mismo, luego de intensas conversaciones con el Poder Ejecutivo, se resolvi√≥ la pesificaci√≥n de los cr√©ditos hipotecarios, prendarios y personales de hasta 100.000 d√≥lares.. Luego, el 9 de enero se dict√≥ el decreto 71, reglamentario de la ley 25.561, de emergencia p√ļblica y reforma del r√©gimen cambiario. Ese decreto fue m√°s limitativo que la ley porque restringi√≥ la pesificaci√≥n hasta 100.000 d√≥lares exclusivamente para la adquisici√≥n o construcci√≥n de una vivienda familiar o √ļnica; hasta 30.000 d√≥lares para los pr√©stamos destinados a refacci√≥n o ampliaci√≥n de ese tipo de viviendas; hasta 15.000 d√≥lares para el caso de cr√©ditos prendarios y hasta 10.000 d√≥lares para los cr√©ditos personales. Y la comunicaci√≥n que el Banco Central dict√≥ guard√≥ relaci√≥n con ese decreto.

Veinte d√≠as despu√©s, a trav√©s del decreto 214, que el Poder Ejecutivo dict√≥ el 3 de febrero, se pesifican todas las deudas hasta el infinito. Ahora bien; para pesificar los cr√©ditos de hasta 100.000 d√≥lares se requiere que intervenga el Congreso, pero para disponer una erogaci√≥n de 18 mil millones de pesos, lo que ser√≠a la pesificaci√≥n total, se puede hacer por un decreto de necesidad y urgencia. Y se ha pesificado indiscriminadamente, con beneficios tambi√©n para grandes grupos econ√≥micos. A nadie se le ocurri√≥ pensar que para pesificar hab√≠a que distinguir, por ejemplo, seg√ļn la actividad econ√≥mica de las empresas. Hay empresas que venden servicios y productos al mercado interno que ten√≠an deudas en d√≥lares; esas empresas est√°n perjudicadas por la devaluaci√≥n. Pero las empresas que venden bienes y servicios al exterior est√°n beneficiadas por la devaluaci√≥n. Digamos tambi√©n que hay empresas de servicios p√ļblicos importantes, como Telef√≥nica y Telecom, que son beneficiarias de esta pesificaci√≥n a trav√©s de una actitud que espero que el gobierno utilice debidamente al momento de negociar una estabilidad en las tarifas.

Se dice que este costo de la pesificación se puede pagar mediante un bono. Lo cierto es que a esta altura del partido, con un Estado en default, yo no advierto qué valor pueden tener los bonos que el gobierno emita, si no tenemos crédito. Por otra parte, lo que los depositantes quieren en definitiva es dinero: que se le reintegren sus depósitos y no bonos.

Adem√°s, el Banco Central debe seguir asistiendo a las entidades financieras. En los √ļltimos meses, el costo de esta asistencia financiera ha sido de mil millones de pesos mensuales; asistencia financiera que el Banco Central les da por la crisis de confianza que hoy existe en el sistema y que, l√≥gicamente, lleva a que los depositantes --en la medida en que pueden-- vayan retirando su dinero, sin retornar al circuito. Adem√°s, se corre el riesgo de que esta asistencia se deba incrementar en la medida en que el famoso corralito se tenga que ir flexibilizando.

Otro punto que va a requerir también la asistencia del Banco Central a las entidades financieras es la reprogramación de la deuda de la Nación.

La deuda de la Naci√≥n, a trav√©s del mecanismo de los pr√©stamos garantizados, se ha reprogramado prorrogando los vencimientos por tres a√Īos de plazo, pero los depositantes del sistema no han prorrogado por tres a√Īos de plazo sus dep√≥sitos. Por lo tanto, y a fin de responder a esta situaci√≥n, los bancos tambi√©n tocar√°n a la puerta del Banco Central en la b√ļsqueda de recursos.

Se acaba de reprogramar la deuda de las provincias a 16 a√Īos de plazo, pero los dep√≥sitos no est√°n a 16 a√Īos de plazo. Por eso, las entidades financieras tambi√©n van a ir con sus cr√©ditos buscando que el Banco Central se los descuente y les entregue dinero para dar a los depositantes. Adem√°s, en el acuerdo con las provincias hay un seguro de cambio, que tambi√©n es gasto para el Estado nacional. A esto hay que sumar el d√©ficit fiscal que tiene nuestro presupuesto.

El panorama no es precisamente alentador, porque para cubrir todos estos ítem que he mencionado, un programa monetario con 3.500 millones de emisión no es creíble ni despierta confianza. Por el contrario, despierta suspicacias.

La crisis fiscal, el financiamiento del déficit presupuestario con endeudamiento es lo que nos terminó conduciendo a la crisis financiera, porque el Estado comenzó a tomar recursos de los bancos. La recesión se agravó porque se le quitó capacidad prestable al sistema para el sector privado. Hasta las AFJP, que se mencionaban recién, fueron obligadas a prestar sus recursos al Estado, con lo cual estos fondos de la jubilación privada --digamos-- también forman parte de la deuda estatal.

La crisis fiscal nos llevó a la crisis financiera y ésta, a la crisis social. Después, llegó el "corralito" que hizo explotar el malhumor social que hoy subsiste. Y de la crisis social pasamos a la crisis institucional, razón por la cual hoy tenemos un nuevo gobierno en nuestro país.

Por lo tanto, considero que realmente el tema fiscal es muy preocupante. Yo creo que en este contexto, en lugar de apurarnos con la sanción de un presupuesto a nivel nacional que, sin duda, será examinado por los técnicos del Fondo, habría sido mucho mejor elaborar un presupuesto de base cero, siendo extremadamente cuidadosos en el tema de los gastos, porque la Argentina ha perdido el crédito y la posibilidad de financiamiento, y la emisión monetaria es inflación, con los resultados por todos conocidos que ella conlleva.

B√°sicamente, lo que se hace para analizar un presupuesto es observar los recursos y los gastos. Pues bien, si uno analiza los recursos lo fundamental es la conclusi√≥n a que se llegue en cuanto a cu√°l ser√° el porcentaje en que va a caer el producto bruto interno en nuestro pa√≠s porque a partir de all√≠ va a derivar el monto de los recursos. Las consultoras privadas que estudian temas econ√≥micos hablan, en general, de una ca√≠da del 8 al 10 por ciento. En realidad, yo he querido ser m√°s optimista y he hecho una estimaci√≥n que se basa en una ca√≠da estable. Porque si uno analiza lo ocurrido durante el a√Īo pasado observar√° que el producto bruto interno cay√≥ en el primer trimestre un 2 por ciento; en el segundo semestre, un 0,2 por ciento; en el tercero, cay√≥ un 4,9 por ciento; y en el tercer trimestre se desat√≥ una tragedia: las estimaciones marcan que cay√≥ un 9,3 por ciento. Entonces, cuando se produce una ca√≠da en un tobog√°n tan pronunciado, como fue la del √ļltimo trimestre del a√Īo pasado, la experiencia indica que por m√°s que vengan buenos vientos, se tardar√° un tiempo en desacelerar esa ca√≠da. Yo estimo un escenario de estabilidad y que luego, poco a poco, comience a repuntar la actividad econ√≥mica, con lo que se obtendr√≠a un promedio de ca√≠da del 6 por ciento, que representa un c√°lculo mucho m√°s optimista del que realizan las consultoras econ√≥micas. Ese an√°lisis me lleva a concluir en que habr√° 1.745 millones menos de recursos, los que deber√≠an ser sumados al d√©ficit.

En lo que respecta a los gastos, nosotros creemos que están subestimados. Al respecto, voy a poner un ejemplo concreto de subestimación de gastos que corresponde a la partida de intereses. En concepto de pago de intereses se han calculado 5.800 millones de pesos y el cálculo se hizo a un dolar de 1,40 pesos cuando, en realidad, actualmente el dolar cotiza a 2,20 pesos. Por ello, la cuenta de intereses pasaría de 5.800 millones a 9.200 millones. Además, se deben sumar otros gastos que no estaban previstos en el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo y que han sido incorporados por la Cámara de Diputados. A su vez, también se deben computar 1.600 millones de pesos menos de ingresos al mantenerse los regímenes de promoción, lo cual nos da una suma cercana a los 9 mil millones de pesos como déficit real del presupuesto, computando los 3 mil millones de pesos que se calcula ahorrar en el curso del ejercicio, fundamentalmente, al mantener la quita del 13 por ciento en los salarios.

En consecuencia, si nosotros estamos con una pesificación de un costo aproximado de 18 mil millones, con necesidad de asistencia a las entidades financieras para hacer frente al retiro de depósitos y a la reprogramación de las deudas de la Nación y de las provincias, con un déficit presupuestario de casi 9 mil millones --que aun cuando se descuenten todas las retenciones que anunció ayer el ministro de Economía sería de 5 mil millones--, sin duda, la tentación para emitir va a ser muy grande y podríamos caer en el riesgo de que se desate la inflación latente que hoy existe en el país.

Se√Īor presidente: en la primera p√°gina del mensaje del Poder Ejecutivo se habla de la necesidad de dotar de realismo al presupuesto. Coincido con ese concepto. Creo que no nos ayuda construir el presupuesto sobre una base que no guarda relaci√≥n con la realidad que hoy vive nuestro pa√≠s. Considero que nos encaminamos hacia un escenario donde todos estos factores van a impulsar la emisi√≥n de moneda y, con ello, la inflaci√≥n.

En consecuencia, me parece que deberíamos haber pensado en un presupuesto de base cero en lugar del que se propone. Tampoco creo que el camino sea el incremento de impuestos --como se plantea en el proyecto-- sino, por el contrario, una reforma impositiva profunda que reduzca la evasión.

Existe un incremento de la presión impositiva en el caso del impuesto al cheque --que no se va a poder deducir en parte de IVA y ganancias--, tenemos una suba de las naftas, un incremento en las contribuciones patronales de la seguridad social, con lo cual vamos a penalizar el trabajo en blanco. A su vez, se va a castigar a las provincias más alejadas que tenían un régimen que les posibilitaba descontar una parte de esas contribuciones del IVA. Por otro lado, hay un incremento del 0, 9 en las contribuciones con destino al PAMI.

En consecuencia, en este contexto y con una pesificación de 18 mil millones de pesos, creo francamente que el sacrificio de los jubilados con el 13 por ciento carece absolutamente de sentido, además de ser muy injusto, ya que se da en un momento donde existe un encarecimiento del costo de vida, con una fuerte suba de los medicamentos, tan necesarios para las personas de edad avanzada.

Por otra parte, no estoy de acuerdo con que se saquen recursos a los fondos fiduciarios en lo que respecta a partidas que tienen como destino la obra p√ļblica.

Considero que, por el contrario, esos fondos que pr√°cticamente ser√≠an los √ļnicos "frescos" dentro de este rubro del presupuesto, se debieron haber preservado, a fin de poder concluir las obras p√ļblicas que est√°n en estado avanzado de ejecuci√≥n. Ser√≠a una l√°stima frenarlas en este momento. A modo de ejemplo, menciono el caso de la obra de la ruta 34, en el tramo Antillas--Rosario de la Frontera, en mi provincia.

Por √ļltimo, quiero se√Īalar que en lo que respecta a mantener la facultad del Poder Ejecutivo en orden de establecer reg√≠menes de promoci√≥n econ√≥mica en aquellos departamentos del pa√≠s castigados por la privatizaci√≥n de empresas p√ļblicas --fundamentalmente, el caso de la privatizaci√≥n de YPF--, que creo que es adecuado que se mantenga en el presupuesto nacional; y es una facultad que deber√≠a ejercitar el Poder Ejecutivo nacional. La zona de Tartagal, en mi provincia, est√° sacudida por graves conflictos sociales, al igual que la zona de Cutral--C√≥ y Plaza Huincul, en la provincia del Neuqu√©n. Por lo tanto, creo que estamos ante una norma prudente.

Se√Īor presidente: nosotros estamos ayudando para que se sancione este proyecto de presupuesto con nuestra presencia y con nuestros aportes, expresando nuestra manera de pensar. Haciendo un ejercicio honesto de esa forma de pensar y de nuestra propia conciencia decimos lo que pensamos, a fin de ayudar al gobierno de transici√≥n que tiene nuestro pa√≠s y para que entre todos juntos podamos encontrar un camino que permita sacar a la Argentina de esta situaci√≥n de decadencia en la cual hoy se encuentra.

Pero, fundamentalmente, queremos decir que realmente no creemos que sancionar normas que no miren la realidad ayuden hoy a nuestro país y a nuestra Argentina. Es mucho mejor ser sinceros.

Y tambi√©n queremos ser muy claros con respecto a nuestra preocupaci√≥n y al cuidado que hay que tener en los temas fiscales para que la Argentina no vuelva a sufrir la inflaci√≥n, porque esta en definitiva representa un impuesto para los que menos tienen. Constituye un impuesto para nuestros jubilados, para los trabajadores en relaci√≥n de dependencia y para quienes viven en esta sociedad de un ingreso fijo 
(.....)

Sr. G√≥mez Diez. -Se√Īor presidente: simplemente, por las razones que hemos dado en la discusi√≥n en general, queremos dejar constancia de nuestro voto por la negativa en general y en particular. Si tuvi√©ramos un programa econ√≥mico, lo que acabamos de debatir ser√≠a una discusi√≥n ya superada.

Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: el interbloque federal va a votar afirmativamente en general el proyecto de ley que est√° en este momento a consideraci√≥n del cuerpo. Lo haremos en el absoluto convencimiento de que el pa√≠s vive una situaci√≥n de emergencia, excepcional, que conocemos muy bien quienes venimos del pa√≠s interior ya que podemos palpar a diario los problemas que tienen nuestras econom√≠as regionales y nuestros productores e industriales.

Realmente, creemos que esta situación excepcional requiere de un plazo, de una tregua, que permita a quienes hoy son deudores poder recomponer su situación y para amoldarse y acomodarse a las nuevas reglas de juego de la economía.

En ese sentido, queremos acompa√Īar la sanci√≥n de esta norma que se ha visto simplificada con la eliminaci√≥n de la capitalizaci√≥n compulsiva de las deudas, que es un instituto que planteaba una cantidad de problemas de muy dif√≠cil resoluci√≥n, adem√°s de objeciones de car√°cter constitucional.

Como ac√° se ha se√Īalado, las manifestaciones de la emergencia son m√ļltiples: ausencia de cr√©dito p√ļblico y privado, ausencia de inversi√≥n, cuarenta meses de recesi√≥n econ√≥mica, desempleo, ca√≠da de la recaudaci√≥n, d√©ficit fiscal, un sistema financiero il√≠quido con problemas de solvencia en algunas entidades y con falta de credibilidad --el hecho de que en las √ļltimas horas hayan incrementado su valor las acciones de los bancos no tiene otra explicaci√≥n que la sanci√≥n de una ley permisiva en materia de asistencia a entidades financieras como Carta Org√°nica del Banco Central-- y el hecho de que la sociedad en general advierte con claridad de que nos encaminemos hacia una pesificaci√≥n de car√°cter global.

Otro dato de esta realidad es un corte en la cadena de pagos. Evidentemente, esto requiere de la necesidad de legislar en la emergencia. Pero queremos hacer una reflexi√≥n en cuanto a la importancia que tiene la recuperaci√≥n de la credibilidad y de la confianza, que es la √ļnica manera de que la econom√≠a argentina pueda reactivarse y crecer. Ello requiere de decisiones acertadas por parte del Poder Ejecutivo nacional y tambi√©n de este Congreso.

Al respecto, deseo se√Īalar que apreciamos los enormes esfuerzos que ha realizado la se√Īora presidenta de la comisi√≥n durante estos √ļltimos d√≠as y la amplitud de criterio con el que ella ha actuado. Asimismo, apreciamos la amplitud de la convocatoria a especialistas en el tema para que pudieran hablar y exponer sus distintos puntos de vista ante la Comisi√≥n de Legislaci√≥n General. Pero creemos, realmente, que aqu√≠ hay un problema de metodolog√≠a del trabajo que debemos tratar de superar, sobre todo en este caso. Si bien hay un dictamen de comisi√≥n, que figura en el orden del d√≠a n√ļmero 1.207, hay una enorme distancia entre el texto que figura en √©l y lo que estamos considerando. El proyecto presentado por los ex diputados Lamberto y Toma era de una arquitectura sencilla y para una situaci√≥n diferente del pa√≠s. Esa iniciativa se trat√≥ en la C√°mara de Diputados el 28 de noviembre de 2001 y muchas cosas han pasado desde ese entonces: por ejemplo, la corrida bancaria del 30 de noviembre que marc√≥, sin duda, el final del plan econ√≥mico de convertibilidad y todos los sucesos de car√°cter institucional y econ√≥mico que se vivieron a partir de all√≠. Con el correr de los d√≠as, sobre todo en el mes de diciembre, la crisis se fue acentuando y hoy es mucho m√°s grave.

Entonces, prácticamente estamos hablando de proyectos diferentes que hubieran merecido un tratamiento distinto para que pudiéramos llegar a este debate con un trabajo en comisión más acabado, sobre todo cuando se trata de iniciativas que tienen un fuerte contenido patrimonial. Estamos hablando del derecho patrimonial de las personas y la alteración de dos líneas en cualquiera de estos proyectos de ley puede afectar de una manera muy importante los derechos y la propiedad de las personas.

Muy r√°pidamente voy a hacer algunas observaciones, pidi√©ndole a la se√Īora presidenta de la comisi√≥n y miembro informante de la mayor√≠a que las tenga en cuenta para cuando llegue el momento del tratamiento en particular. Las vamos a ir adelantando a efectos de ir ganando tiempo. Desde ya, se√Īalo que esas observaciones y sugerencias las efectuamos en funci√≥n del texto que ten√≠amos en nuestras bancas al momento de iniciarse esta sesi√≥n. Por lo tanto, pueden surgir algunas diferencias con otros borradores que han circulado durante los √ļltimos minutos.

Con respecto al artículo 1, ya hemos dicho que nosotros coincidimos en cuanto a que el país se encuentra en una situación de emergencia. En ese sentido, consideramos que con el proyecto de ley sancionado días atrás hemos declarado una amplia emergencia económica, financiera, cambiaria, etcétera. En realidad, hubiera bastado con decir que esa ley se dicta en el marco de la emergencia que este Congreso ya ha declarado a través de la ley 25.561.

En el caso del art√≠culo 9¬į, que se refiere a la novaci√≥n, creemos que a las sociedades de garant√≠a rec√≠proca debe darse el mismo tratamiento que al resto de los fiadores. No advertimos que haya raz√≥n alguna para darles un tratamiento diferenciado y para modificar la legislaci√≥n vigente en el sentido de pasar de ser solidariamente responsables a responsables en forma subsidiaria.

El art√≠culo 11 del texto de que disponemos est√° repetido en el n√ļmero 20, lo cual deber√≠a ser solucionado.

El art√≠culo 12, en los casos de los acuerdos concursales respecto de las obligaciones asumidas por el deudor, establece una ampliaci√≥n del plazo a dos a√Īos a contar desde que las obligaciones homologadas en el concordato son exigibles.

Consideramos que si ha habido un concordato, un acuerdo entre el acreedor y los deudores y esto ha sido homologado judicialmente, ese acuerdo se basa indudablemente en concesiones que hace el acreedor. Esas concesiones son importantes, son quitas de plazo. Entonces, cuando ya se han hecho esas concesiones, sumarle dos a√Īos m√°s de plazo, a partir de que las obligaciones son exigibles, parece algo injusto y desproporcionado.

Sr. Maestro. -- Son tres.

Sr. Gómez Diez. -- Yo tengo escrito dos arriba y tres abajo. En definitiva, tomé el plazo que me parecía menor, pero si son tres hay más motivos para tener en cuenta la observación que acabo de formular.

En cuanto al art√≠culo 17, se repite este tratamiento excepcional para las sociedades de garant√≠as rec√≠proca, que solicitamos que se elimine. Ac√° se est√° estableciendo nada menos que las sociedades de garant√≠as rec√≠proca no pueden ser ejecutadas mientras dure la emergencia. Es decir, ya no es el plazo de ciento ochenta d√≠as que considera la ley para el deudor com√ļn sino que le estamos dando dos a√Īos. Parece conveniente eliminar este p√°rrafo.

Con relaci√≥n al art√≠culo 18, que se refiere a las transferencias al exterior, nos parece que debemos establecer un plazo que permita normalizar la situaci√≥n del pa√≠s en cuanto a las reservas que hoy tiene la Rep√ļblica. Es a partir de ese plazo que estas restricciones que hoy pueden ser razonables en una situaci√≥n de excepci√≥n, no tengan aplicaci√≥n.

Por el otro lado, queremos saber --dejamos sentada la pregunta para el tratamiento en particular-- por qué se ha eliminado la mención de las tarjetas de crédito y de débito que tenían algunos de los textos que fueron distribuidos.

Con relaci√≥n al art√≠culo 20, pedimos especialmente a la se√Īora presidenta de la comisi√≥n que se considere su redacci√≥n, sobre todo en su segundo p√°rrafo, que dice: "Susp√©ndese por el plazo de 180 d√≠as las medidas cautelares trabadas y proh√≠bese por el mismo plazo las nuevas cautelares sobre aquellos bienes que resulten indispensables para la continuidad de las actividades relacionadas con el giro habitual del deudor".

Acá hay una suspensión de las ejecuciones de todos los tipos: judiciales y extrajudiciales. De manera tal que hay que ser muy preciso en el tema de las medidas cautelares que tienen por objeto proteger el crédito y garantizar que ese crédito se va a cobrar, pero en ciertas medidas cautelares no tienen como objetivo el cobro forzoso.

En todo caso, sugerimos poner que se suspenden por el plazo de 180 días las medidas cautelares en cuanto impliquen desapoderarlo al deudor de bienes que están afectados al proceso productivo.

Entonces, esto significa posibilitar las medidas cautelares. Y yo creo que se logra el espíritu que seguramente está inspirando la norma, que es evitar el desapoderamiento de los bienes del deudor.

Es decir que, por ejemplo, se podrían embargar pero no secuestrar los bienes afectados al proceso productivo.

Con relaci√≥n al √ļltimo p√°rrafo, creemos que con esta interpretaci√≥n de las medidas cautelares --que son procedentes en cuanto no impliquen desapoderamiento-- puede eliminarse del art√≠culo. Va a dar origen a una situaci√≥n de gran inseguridad jur√≠dica --si es que se llega a aprobar-- porque dice que son nulos todos los actos de disposici√≥n del deudor sobre sus bienes durante el per√≠odo de suspensi√≥n, salvo que contare con el acuerdo expreso de los acreedores. Esto, pr√°cticamente, implicar√≠a paralizar todas las operaciones de compraventa durante el plazo de vigencia de esta suspensi√≥n. En consecuencia, ello afectar√≠a, en general, la marcha de toda la econom√≠a y crear√≠a una situaci√≥n de inseguridad jur√≠dica. Por lo tanto, sugerimos eliminarlo y mantener el tema de las medidas cautelares con el esp√≠ritu y la orientaci√≥n que hemos se√Īalado.

Con respecto a la modificación que se ha propuesto, nos parece que habría que agregar al final del artículo alguna mención protectora para las cooperativas y mutuales que han otorgado créditos. Hay que brindarles la misma protección que la que tienen las entidades financieras, porque puede darse el caso de una cooperativa o de una mutual que ha otorgado créditos y que para tomar créditos ha debido endeudarse en dólares. Entonces, si estamos pesificando esa acreencia, la cooperativa o la mutual se puede encontrar en una situación muy difícil. Por ello, sería bueno que el Poder Ejecutivo quedase facultado para darle la misma protección que está prevista en la norma para el caso de los bancos.

Para finalizar, en el caso del cram down, coincido con la se√Īora presidenta de la comisi√≥n en cuanto a que es un instituto que deber√≠amos mantener, sin perjuicio de cualquier otra modificaci√≥n que se haga en el futuro. Considero que es bueno conservarlo porque, en definitiva, es una posibilidad m√°s para poder mantener la empresa cuando no hay acuerdo entre el deudor y los acreedores.

El art√≠culo 48 est√° muy relacionado con el art√≠culo 46 de la ley de quiebras, que textualmente dice: "No obtenci√≥n de la conformidad. Si el deudor no presentara en el expediente, en el plazo previsto, las conformidades de los acreedores quirografarios bajo el r√©gimen de categor√≠as y mayor√≠as previstos en el art√≠culo anterior, ser√° declarado en quiebra, con excepci√≥n de lo previsto en el Art√≠culo 48..." O sea que frente a la inminencia de la quiebra, el cram down es una √ļltima puerta que le queda al deudor.

Por lo tanto, creemos sinceramente que ser√≠a un error derogarlo en estas circunstancias, porque es la √ļltima alternativa, el √ļltimo salvavidas para poder mantener la empresa.


Sr. Presidente (Maqueda). -- Queda aprobado por dos tercios... Perd√≥n, me pidi√≥ la palabra el se√Īor senador G√≥mez Diez.

Sr. G√≥mez Diez. -- S√≠, se√Īor presidente, para hacerle una sugerencia a la se√Īora presidenta de la Comisi√≥n de Legislaci√≥n General.

Se están introduciendo modificaciones a normas jurídicas que rigen por un plazo de tiempo determinado. Transcurrido dicho lapso, se supone que recuperan su vigencia las normas anteriores. En consecuencia, tal vez convendría aclarar esto por razones de certeza y seguridad y agregar al final del artículo la expresión: "Transcurrido el plazo, recuperarán vigencia las normas modificadas".


Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: quiero dejar constancia de mi voto negativo.

Creo que el plazo es tan extenso que conspira contra los intereses del propio deudor. Se habla no sólo de días sino también de días hábiles.


Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: respecto de la modificaci√≥n que se propugna, verdaderamente considero que carece de sentido porque importa desnaturalizar el instituto de la fianza en el que, como bien ha se√Īalado el senador preopinante, el fiador no est√° concursado, puede no estar en una situaci√≥n de insolvencia y gozar de una amplia prosperidad econ√≥mica; raz√≥n por la cual no vemos que corresponda establecer una limitaci√≥n en cuanto a su responsabilidad.


Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: s√≥lo quiero pedirle a la se√Īora presidenta de la Comisi√≥n si es tan amable de aclarar el sentido del √ļltimo p√°rrafo de este art√≠culo, que se refiere a la garant√≠a de las obligaciones financieras en cuanto a la transferencia del control de las sociedades.


Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: en estos casos, el deudor y el acreedor han llegado a un acuerdo que se ha expresado a trav√©s de un concordato.

A ese acuerdo, indudablemente en el caso de los concursos, se llega generalmente con quitas de capital y con una extensión de los plazos lo suficientemente generosa como para permitirle al deudor que cumpla con sus obligaciones.

En consecuencia, de aprobarse este art√≠culo, a la quita y al plazo ya concedidos se le estar√≠an agregando dos a√Īos m√°s, lo cual indudablemente resulta gravoso para los acreedores y, adem√°s, no aparece razonable.

En todo caso, propongo que se le dé una facultad al juez para que, previa vista al síndico, pueda efectuar alguna modificación en el caso de que se acreditare una imposibilidad del deudor.

Ahora bien. Establecer dos a√Īos m√°s, sumados a la quita y al plazo ya concedidos, me parece algo verdaderamente excesivo.


Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: respecto de la √ļltima parte de este art√≠culo, relacionado con las sociedades de garant√≠a rec√≠proca, se est√° proponiendo darle un tratamiento privilegiado a este tipo de sociedades porque se establece que no pueden ser ejecutadas mientras dure la emergencia; o sea, durante dos a√Īos. Y esto no es razonable. En todo caso, habr√≠a que modificar ese plazo y establecer un lapso de ciento ochenta d√≠as, que ser√≠a sim√©trico al resto de las disposiciones de la norma.

En cuanto al √ļltimo p√°rrafo, referido tambi√©n a las sociedades de garant√≠a rec√≠proca, se establece que en el supuesto de acuerdo reasumen sus obligaciones pero, seg√ļn se dice, de manera subsidiaria, y la responsabilidad de las sociedades de garant√≠a rec√≠proca, en su r√©gimen general, es solidaria. Por lo tanto, parecer√≠a conveniente que as√≠ tambi√©n quedara establecido.


Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: quiero preguntarle a la se√Īora presidenta de la Comisi√≥n cu√°l es la raz√≥n por la cual se vari√≥ el texto respecto de versiones anteriores, en el que se contemplaba el pago de gastos o retiros que se realicen en el exterior a trav√©s de tarjetas de cr√©dito o de d√©bito emitidas en el pa√≠s.

Esto estaba consignado de manera expresa en un texto anterior y ahora se elimina.


Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: el segundo p√°rrafo del art√≠culo que estamos examinando se refiere a la suspensi√≥n de las medidas cautelares.

Precisamente, las medidas cautelares no tienen por objeto ejecutar el crédito sino, simplemente, protegerlo. Entonces, yo pienso que el espíritu de lo que se quiere lograr acá transita, fundamentalmente, por evitar el desapoderamiento del deudor de aquellos bienes que están afectados al proceso productivo. Por lo tanto, mucho más razonable sería consignarlo de esa manera.

Esto se podría hacer de una manera simple si se consignara: "Suspéndase por el plazo de ciento ochenta días la traba de medidas cautelares que impliquen desapoderamiento de los bienes que se encuentren vinculados al proceso productivo de la actividad del deudor.".

Así, se podría embargar para proteger un crédito, pero lo que no se podría hacer es desapoderarlo de esos bienes al deudor, como sería por ejemplo secuestrar el bien. Tranquilamente, el deudor puede ser, en un hipotético caso, depositario judicial de un bien embargado y mantenerlo afectado al proceso productivo.

En este sentido, tambi√©n habr√≠a que eliminar el √ļltimo p√°rrafo del art√≠culo, que dice: "Ser√°n nulos todos los actos de disposici√≥n del deudor sobre sus bienes durante el per√≠odo de suspensi√≥n previsto en el presente art√≠culo, salvo que contare con acuerdo expreso de los acreedores."

Consagrar este párrafo implica prácticamente suspender toda operación de contraventa en el país durante el plazo de 180 días, porque estos actos estarían amenazados de nulidad, salvo que se contare con el acuerdo expreso de los acreedores.

En este caso, es mucho más sencillo permitir la traba de medidas cautelares en cuanto tengan por objeto proteger el crédito y evitar el desapoderamiento. Pienso que es la solución más sencilla.

Propongo, entonces, que se elimine el √ļltimo p√°rrafo del art√≠culo en consideraci√≥n que, verdaderamente, es atentatorio de la seguridad jur√≠dica. Es una sugerencia concreta a la se√Īora presidenta de la Comisi√≥n.


Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: en este inciso que ha propuesto el se√Īor senador Gioja, por el que se establece una pesificaci√≥n, quisiera proponer un agregado que he conversado con √©l, relativo al tema de las cooperativas y las mutuales que pueden haber dado cr√©ditos que ahora se pesifican y, a su vez, haber tomado recursos provenientes de endeudamiento en d√≥lares.

Por lo tanto, la iniciativa apunta a otorgarles a estas cooperativas y mutuales el mismo tipo de asistencia que, eventualmente, el Poder Ejecutivo pueda disponer para las entidades financieras. Por lo tanto, el texto que proponemos agregar al final del artículo sería el siguiente: "Las sociedades cooperativas y asociaciones mutuales que resulten afectadas por lo dispuesto en esta norma podrán recibir del Poder Ejecutivo nacional el mismo trato que se confiera a las entidades financieras a las que se refiere este artículo."

Sr. Presidente (Maqueda). -- Por Secretar√≠a se dar√° lectura a la propuesta realizada por el se√Īor senador G√≥mez Diez.

Sr. Secretario (Oyarz√ļn). -- (Lee:) "Las sociedades cooperativas y asociaciones mutuales que resulten afectadas por lo dispuesto en esta norma podr√°n recibir del Poder Ejecutivo nacional el mismo trato que se confiera a las entidades financieras a las que se refiere este art√≠culo".

Sr. Presidente (Maqueda). -- Si no se hace uso de la palabra, se va a votar el art√≠culo 19, con el agregado propuesto por el se√Īor senador G√≥mez Diez.

--La votación resulta afirmativa.

Sr. G√≥mez Diez. -- Comparto la posici√≥n de las se√Īoras senadoras Negre de Alonso, presidenta de la Comisi√≥n de Legislaci√≥n General, y Sonia Escudero respecto del instituto del cram down.

Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: en primer lugar, quisi√©ramos particularizar que nos hubiera gustado haber podido tener alg√ļn contacto con funcionarios del gobierno, no solamente para interiorizarnos en general acerca de la pol√≠tica econ√≥mica que se pretende implementar, sino tambi√©n para poder conversar acerca de este instrumento tan importante que estamos tratando, que es la Carta Org√°nica del Banco Central, sobre todo en circunstancias como estas, donde a una norma de esta magnitud e importancia la estamos considerando sobre tablas, sin dictamen de comisi√≥n.

Creemos que hubiera sido una buena oportunidad para poder analizar tambi√©n en general la situaci√≥n del sistema financiero de la Rep√ļblica Argentina. Si uno mira las cifras, en los √ļltimos nueve meses el Banco Central ha asistido a las entidades financieras en nuestro pa√≠s con un promedio de 1.000 millones de d√≥lares mensuales. Esto lleva indudablemente a pensar que el tratamiento de este proyecto de ley tiene tanta importancia y significaci√≥n como el propio tratamiento de una ley medular, como la de presupuesto. Ac√° estamos hablando de niveles y cifras que son aproximadamente iguales al alarmante d√©ficit fiscal que se registr√≥ en el √ļltimo a√Īo.

Si uno mira las cifras otorgadas en concepto de redescuento por iliquidez y pases activos por parte del Banco Central, advierte por ejemplo que al 3 de enero son 5.001 millones en concepto de redescuentos por iliquidez y 5.077 millones por pases activos. Esa situación, nueve meses antes, era en materia de redescuento 990 millones y por pases activos 12 millones. En nueve meses, 9.000 millones de dólares.

La sola menci√≥n de estos n√ļmeros nos deber√≠a llevar a pensar que se torna necesario algo m√°s que la consideraci√≥n del fr√≠o texto de un proyecto de ley, para entrar en el an√°lisis de la realidad de lo que est√° pasando con nuestro sistema financiero y de lo que hoy le pasa a millones de argentinos que han terminado atrapados en esto que se ha dado en llamar el "corralito".

Si uno analiza el texto del proyecto que ha venido del Poder Ejecutivo puede hacerse muchas preguntas. Algunas de ellas podr√≠an haber sido respondidas si hubi√©ramos tenido oportunidad de di√°logo con alg√ļn funcionario. Por ejemplo, nos hubiera gustado saber por qu√© en el art√≠culo 3 se elimina el p√°rrafo que establece que el Banco Central tiene como misi√≥n salvaguardar las funciones del dinero, que son importantes, como reserva de valor, como unidad de cuenta, como instrumento de pago. Ese p√°rrafo fue eliminado. ¬ŅPor qu√© se elimina del art√≠culo 14 la prohibici√≥n de conceder subsidios y otras modificaciones que generan una serie de interrogantes que uno se plantea, sobre todo, como lo he se√Īalado, al no tener la oportunidad del di√°logo con quienes han redactado esta norma?

Como bien lo dijo el se√Īor miembro informante por la mayor√≠a, el meollo de esta cuesti√≥n est√° en el art√≠culo 17 y, en alguna medida, en el art√≠culo 18.

¬ŅQu√© sucede con estos art√≠culos? El art√≠culo 17 le dar√° rango de ley, una vez sancionado el proyecto de ley por este Congreso, a todas las modificaciones que por decreto el a√Īo pasado introdujo el ex ministro de Econom√≠a Domingo Cavallo, modificaciones que dict√≥ al amparo de las facultades delegadas con el √ļnico y evidente prop√≥sito de flexibilizar las restricciones que exist√≠an y dar a los bancos un monto de 9.000 millones de d√≥lares.

Todas las restricciones o modificaciones de la flexibilizaci√≥n impuestas por el ex ministro Cavallo est√°n en el proyecto que el Senado aprobar√° en unos momentos. Sin embargo, se va por m√°s. Se eliminan las pocas restricciones que a√ļn quedaban. A partir de ahora, ya no existen.

La cuestión de caucionar el control de las entidades financieras también fue impuesta por el doctor Cavallo. Pero ahora se elimina toda referencia a plazo, o sea a tiempo, y la asistencia puede ser ilimitada tanto como la eliminación de todo máximo. Es decir, no hay más tope en la asistencia a las entidades financieras por parte del Banco Central.

Además, por el artículo 18...

Sr. Verna. -- ¬ŅMe permite una interrupci√≥n, se√Īor senador?

Sr. Presidente (Maqueda). -- Se√Īor senador G√≥mez Diez: el senador Verna le solicita una interrupci√≥n, ¬Ņla concede?

Sr. Gómez Diez. -- Sí, cómo no.

Sr. Presidente (Maqueda). -- Para una interrupci√≥n, tiene la palabra el se√Īor senador Verna.

Sr. Verna. -- Se√Īor presidente: el l√≠mite en cuanto a los redescuentos que figura en la Carta Org√°nica se mantiene. Eso no fue modificado.

Sr. Baglini. -- ¬ŅMe permite...?

Sr. Presidente (Maqueda). -- Senador G√≥mez Diez: el se√Īor senador Baglini le solicita una interrupci√≥n, ¬Ņla otorga?

Sr. Gómez Diez. -- Sí, cómo no.

Sr. Presidente (Maqueda). -- Para una interrupci√≥n, tiene la palabra el se√Īor senador Baglini.

Sr. Baglini. -- Se√Īor presidente: es verdad lo que dice el se√Īor senador G√≥mez Diez en cuanto a que se elimina el plazo m√°ximo para el otorgamiento de redescuentos y adelantos, pero no el monto m√°ximo. Este sigue siendo una vez el patrimonio de la entidad.

Debo recordar que está en vigencia la posibilidad de que el monto de una vez el patrimonio de la entidad sea superado cuando, en garantía del crédito que se le concede a la entidad, estén afectados créditos cuyo deudor o garante sea el Estado nacional. De manera que hay límites. Y no sólo los hay sino que el límite máximo de una vez el patrimonio de la entidad sólo puede ser autorizado, tal como sucede hasta ahora, por la mayoría absoluta del Directorio del Banco Central, con caución de las acciones, a los efectos de hacer funcionar el procedimiento del artículo 35 bis de la ley de entidades financieras, que se refiere a la transferencia del paquete accionario en el caso de crisis como las que he referido oportunamente.

Sr. Verna. -- ¬ŅMe permite una interrupci√≥n, se√Īor senador?

Sr. Presidente (Maqueda). -- Senador G√≥mez Diez: le solicitan otra interrupci√≥n, ¬Ņla acepta?

Sr. G√≥mez Diez. -- S√≠, se√Īor presidente.

Sr. Presidente (Maqueda). -- Para una interrupci√≥n, tiene la palabra el se√Īor senador Verna.

Sr. Verna. -- Espero no agotar la paciencia del se√Īor senador.

Una de las dudas planteadas por el orador es la modificación del artículo 14, por la que se eliminan los subsidios. En realidad, no se eliminan, se precisan; porque la modificación establece que las tasas no podrán ser inferiores al promedio de la colocación de las reservas. Es decir, se determina con precisión a partir de qué momento se considera un subsidio el préstamo otorgado.

Sr. Presidente (Maqueda). -- Contin√ļa en el uso de la palabra el se√Īor senador G√≥mez Diez.

Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: con respecto al art√≠culo 14, si bien est√° claro lo expuesto por el se√Īor miembro informante por la mayor√≠a, creo que hubiera sido prudente mantener la prohibici√≥n relativa a los subsidios.

En cuanto al artículo 17, se elimina el plazo de 30 días, que no existe más.

En lo que respecta al m√°ximo del patrimonio de la entidad financiera, el segundo p√°rrafo del inciso c) establece, textualmente, que cuando sea necesario dotar de adecuada liquidez al sistema financiero o cuando circunstancias generales y extraordinarias lo hicieran aconsejable a juicio de la mayor√≠a absoluta del Directorio podr√°n excederse los m√°ximos por entidad. Vale decir que el Directorio puede tomar la decisi√≥n de exceder, en este caso, los m√°ximos se√Īalados a trav√©s de una decisi√≥n propia. Esta modificaci√≥n fue tambi√©n contemplada el a√Īo pasado en un decreto dictado por el ex ministro de Econom√≠a.

En definitiva, en el artículo 17 desaparecen los máximos de cantidad y de tiempo.

En el artículo 18 se contemplan nuevos mecanismos de asistencia financiera, ya que en este caso se autoriza al Banco Central a transferir los activos que hubiera adquirido por redescuentos a otras entidades financieras, a fideicomisos o a fondos de garantía de los depósitos. Esto, en definitiva, implica una forma de financiamiento del Fondo de Garantía de los Depósitos, con lo cual se priva de solidez al sistema. Además, al hacerse referencia al Fondo de Liquidez Bancaria creado por decreto se le termina otorgando entidad legislativa, cuando a través de este fondo se crea también otro mecanismo de asistencia financiera de los bancos. Entonces, en este caso, se obliga a los bancos sanos a transferir recursos a aquellos con problemas.

Tambi√©n debemos se√Īalar que al respecto no hay ninguna regla de car√°cter monetario. No est√° fijada en la Carta Org√°nica del Banco Central ni en ninguna de las normas que hemos sancionado en este nuevo per√≠odo de la econom√≠a argentina. Ello nos lleva a preguntarnos si realmente es conveniente otorgar, a trav√©s de una norma de estas caracter√≠sticas, un virtual cheque en blanco. Eso ser√≠a lo que en definitiva har√≠amos en el caso de sancionar esta norma, porque tendr√≠amos una entidad aut√≥noma, sin regla alguna y con una discrecionalidad absoluta y total, la cual podr√≠a proporcionar la asistencia financiera que quiera a las diversas entidades del sistema y sin l√≠mite alguno, ya que tampoco hay reglas de car√°cter monetario.

Por otro lado, tambi√©n quiero se√Īalar que venimos de asistir en nueve meses con 9.000 millones de d√≥lares a las entidades financieras. No sabemos cu√°nto va a costar esa asistencia en los meses subsiguientes. Se est√° asistiendo a entidades privadas y tambi√©n a oficiales.

Provengo de una provincia sin banco. Nosotros, hace varios a√Īos, privatizamos lo que era el Banco Provincial de Salta.

Las provincias que no tenemos banco quisiéramos saber con qué estamos contribuyendo a las provincias que sí lo tienen y que financian parte de su déficit fiscal a través de ellos.

Nosotros estamos haciendo un aporte, y tenemos el legítimo derecho a que ese aporte se cuantifique. Tenemos derecho a saberlo.

También tenemos derecho a saber cuál es el esfuerzo general que hace el pueblo argentino a través de aportes al sistema financiero.

Por todas estas razones, ante esta nueva etapa de la economía nacional, creemos sinceramente que hoy era la oportunidad para hacer un análisis integral y completo del sistema financiero argentino.

Y, con absoluta sinceridad, también creemos que con "cheques en blanco" y con entidades autónomas que no tienen ninguna regla --ni monetaria ni de asistencia--, no vamos a poder construir la necesaria confianza que hay que recrear en el país para que la economía se reactive.

Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: simplemente voy a formular algunas reflexiones, tratando de ser lo m√°s concreto posible.

Hace algunos d√≠as en este mismo recinto debatimos la pr√≥rroga de las sesiones ordinarias de este Congreso. En esa oportunidad me permit√≠ se√Īalar que era muy importante que no nos fu√©ramos por las ramas sino que abord√°ramos los temas de fondo de la realidad argentina. Tambi√©n se√Īal√© que era absolutamente imprescindible que debati√©ramos un nuevo programa, un nuevo plan econ√≥mico porque la corrida bancaria del 30 de noviembre le hab√≠a puesto punto final a una √©poca, a un tiempo de la vida nacional.

Durante meses mantuvimos un sistema con respirador artificial. Fue el tiempo durante el cual, como lo se√Īal√≥ el miembro informante de la mayor√≠a, perdimos dos tercios de nuestros reservas, fug√°ndose de los bancos 20.000 millones de pesos o d√≥lares de ese momento.

Estamos reunidos nuevamente luego de que acontecieran, adem√°s, un conjunto importante de cambios institucionales: dos gobiernos de diferente signo partidario y diez d√≠as durante los cuales tuvimos cinco presidentes. Ahora estamos ac√° nuevamente, pero nos falta la discusi√≥n y el debate del plan y del programa, porque debatir acerca de una medida aislada es como pretender construir una casa sin planos. No s√≥lo estamos debatiendo un punto aislado sino, adem√°s, simplemente una delegaci√≥n en el Poder Ejecutivo para que dise√Īe un nuevo sistema cambiario en nuestro pa√≠s.

El artículo 75, inciso 11 de la Constitución Nacional dice que es atribución de este Congreso fijar el valor de la moneda y el de las monedas extranjeras. Por lo tanto, se trata de una atribución nuestra. Se invoca para hacer esta delegación el artículo 76, que la admite en materia de administración. Está claro que esto no es materia de administración sino, más bien, actos de disposición porque estamos tocando el patrimonio de las personas. Entonces, se pone la emergencia para habilitar la delegación.

La delegación requiere que se fijen sus bases. Pero lo que contiene el artículo 1 del proyecto en consideración son expresiones de anhelo, objetivos, no las bases del nuevo sistema cambiario que tiene que regir en nuestro país. Esto nos preocupa porque no tenemos el plan o el programa económico. No hemos tenido contacto alguno con funcionarios del gobierno para conocer cuál es su pensamiento. Además, estamos habilitando una delegación sin bases para construir este nuevo sistema cambiario. La economía se construye sobre la base de la confianza, de la certidumbre y de reglas de juego claras y precisas.

Nuestro temor es entonces el miedo a un salto al vacío.

Hubiera sido preferible, por ejemplo, haber dicho que vamos hacia un nuevo r√©gimen cambiario, y que el valor de la moneda argentina va a estar relacionado con una canasta de monedas que refleje la composici√≥n del comercio exterior argentino, por ejemplo, el d√≥lar americano, el euro de Europa y el real brasile√Īo.

Con eso hubi√©ramos construido un sistema generador de confianza y de certidumbre. En cambio, ahora nadie sabe hacia d√≥nde vamos. ¬ŅCu√°l va a ser el nuevo sistema? ¬ŅVa a haber una banda comercial y otra financiera? ¬ŅVan a haber m√ļltiples bandas, un d√≥lar para la exportaci√≥n de productos agropecuarios y un d√≥lar industrial? ¬ŅHacia d√≥nde vamos? Nadie lo sabe.

A partir de ma√Īana, ¬Ņen qu√© moneda se van a hacer los contratos entre particulares, sobre todo los de mediano y largo plazo? Desde el punto de vista del deudor, si un contrato pretenden fijarlo en d√≥lares americanos --por ejemplo-- ser√° una situaci√≥n de extremo riesgo, porque no se sabe c√≥mo va a evolucionar el valor de esa moneda. Si miramos la cuesti√≥n desde el punto de vista del acreedor, si contrata en pesos, hay tambi√©n una sensaci√≥n de absoluta incertidumbre.

¬ŅQui√©nes ganan y qui√©nes pierden? Siempre, en cualquier medida de esta naturaleza, hay ganadores y perdedores. Ganan los sectores vinculados con la exportaci√≥n, ganan aquellos que tienen que competir con los productos importados y que hoy van a tener un posicionamiento mucho mejor. Y pierden aquellas personas que viven de un ingreso fijo; es decir que pierden los asalariados.

Por eso ahora, m√°s que nunca, es importante considerar al r√©gimen cambiario en el contexto general de un programa econ√≥mico. Un programa econ√≥mico que les garantice a los asalariados --que hoy est√°n perdiendo--, que no van seguir perdiendo ma√Īana o pasado. Que no se va a recurrir, por ejemplo, al emisionismo monetario generador de inflaci√≥n. Esas personas que hoy van a perder necesitan esas garant√≠as.

¬ŅQu√© va a pasar con nuestras provincias? Y voy a citar como ejemplo el caso de la m√≠a. El presupuesto aprobado para este a√Īo es de 750 millones de pesos o d√≥lares al d√≠a que se aprob√≥. Si la alteraci√≥n del tipo de cambio ser√° del 35 por ciento, el presupuesto va a pasar a ser de 487 millones de d√≥lares; o sea que de 750 millones va a pasar a ser de 487 millones. Y la provincia tiene deudas en d√≥lares. Entonces, el peso de los intereses, del servicio de la deuda, va a crecer y a adquirir una gravitaci√≥n mucho mayor.

Esta situación no está considerada, sino que estamos contemplando la situación de los deudores en dólares de menos de cien mil pesos, lo cual evidentemente es justo.

¬ŅPero qu√© pasa con los que deben m√°s? ¬ŅNo hubiera sido razonable prever tambi√©n un esfuerzo compartido entre esos deudores y las entidades financieras, que han ganado mucha plata en la Argentina en los √ļltimos a√Īos?

¬ŅF√≠jense qu√© trato diferente tiene la ley? En el caso de las relaciones entre particulares en d√≥lares se establece el principio del esfuerzo compartido, pero cuando las relaciones son con las entidades financieras all√≠ desaparece el esfuerzo compartido y todo el costo debe pagarlo el deudor.

Quisiera formular también una reflexión acerca de una ley que aprobamos hace diez días, la 25.557, que elimina las restricciones bancarias respecto de los sueldos, jubilaciones y pensiones. Esa ley la aprobamos hace diez días y ahora, en la misma Argentina --porque la situación económica es exactamente la misma-- , la suspendemos por 180 días.

Indudablemente, esto no es serio y nos está indicando con absoluta claridad que no se puede legislar de manera improvisada. No se pueden sancionar leyes económicas sin dictamen de comisión porque esto hace a la pérdida de credibilidad del Parlamento. Hace diez días dijimos una cosa y ahora, con la misma situación, suspendemos la aplicación de la norma por 180 días.

La ley tiene también algo que es una expresión voluntarista de deseos, que dice que se suspenden los despidos por 180 días. Esto significa que durante 180 días no va a haber en la Argentina creación de empleo en blanco. Me doy cuenta de cuál es el temor que lleva seguramente a fijar esta norma; vamos hacia una fuerte caída del producto bruto en el primer semestre y va a aumentar la desocupación. Va a ser muy difícil la situación. Por eso, más que nunca, debemos tener en cuenta que la economía es confianza. ¡No va a haber inversión sin regla de juego claras!

Hoy estamos retrocediendo, estamos yendo hacia un esquema de delegación legislativa en lugar de ir hacia un esquema de certidumbre para que la gente y los inversores sepan a qué atenerse y con reglas de juego claras podamos construir la Argentina productiva que todos ansiamos.

Cuando se pens√≥ este art√≠culo del empleo se deber√≠a haber razonado tambi√©n en otro punto que no tiene la ley. ¬ŅQu√© va a pasar con las empresas argentinas endeudadas en el exterior en d√≥lares? Esas empresas este a√Īo deben pagar en concepto de amortizaci√≥n e intereses 8 mil millones de d√≥lares. ¬ŅD√≥nde van a comprar las divisas? ¬ŅEn qu√© mercado y a qu√© valor? ¬ŅO esas empresas van a caer tambi√©n en default junto con el Estado?

Este tema se debería haber contemplado en esta ley dentro de un esquema general e integral de una nueva economía.

Los tiempos para la Patria son muy difíciles, los partidos nacionales que hoy tienen responsabilidades de gobierno tienen una tarea muy dura. Nosotros, simplemente, desde la Argentina federal, desde los partidos regionales y desde el interior del país queremos ayudar a que la Argentina toda salga adelante. Pero estamos absolutamente convencidos, y esto se lo queremos transmitir, de que no nos ha ido bien con el esquema de delegación de facultades. No nos fue bien.

No renunciemos más al rol que nos asigna la Constitución. Nosotros somos los responsables de legislar y fijar las reglas de juego. En economía cuando no hay reglas de juego claras y transparentes se paga un precio muy caro.

Ojalá este Parlamento sea capaz de construir un esquema de certidumbres que permita generar la confianza necesaria para poner en marcha la economía.

Para eso tenemos que legislar nosotros y no delegar facultades.


Sr. G√≥mez Diez. -- Se√Īor presidente: simplemente quiero dejar constancia de lo siguiente. En primer lugar, comparto las expresiones vertidas por la se√Īora senadora nacional por Salta respecto del art√≠culo 6, en cuanto al nivel de desprotecci√≥n, desde el punto de vista econ√≥mico y social, en que se encuentra el departamento de San Mart√≠n, en mi provincia, que es la zona productora de petr√≥leo y de gas.

En segundo t√©rmino, comparto las manifestaciones que hiciera la se√Īora senadora por Santa Cruz respecto del primer p√°rrafo del art√≠culo en consideraci√≥n.

Y, en tercer lugar, por las razones expuestas en general, quiero dejar constancia de mi voto negativo a este proyecto de ley.